Los pequeños productores de camarón en la zona sur de Honduras, están al borde del colapso, y han solicitado urgentemente el apoyo del gobierno para enfrentar la crisis que amenaza con cerrar sus operaciones.
Durante una entrevista en el programa radial y televisivo La Tarde de HRN y TSi, Wilmer Cruz, presidente de la Asociación de Pequeños Productores de Camarón, expresó la gravedad de la situación que enfrentan: “Realmente es una situación difícil la que estamos pasando los productores pequeños y medianos, considerando esta crisis de mercado que se ha intensificado en los últimos dos años. Hoy, esta problemática se siente aún más fuerte que el año pasado”.
Cruz destacó que, a pesar de haber podido producir gracias a un convenio de créditos firmado con el Banco Nacional de Desarrollo Agrícola (Banadesa), la falta de mercado es la principal limitante que enfrentan.
“Ahora tenemos camarón en nuestras unidades productivas, pero no tenemos el mercado para poder sacar nuestro producto. Los compradores se están aprovechando de la situación y están pagando precios que ni siquiera cubren el 75% de nuestros costos de producción”, aseveró.
Los pequeños productores, especialmente en los departamentos de Choluteca y Valle, han reportado pérdidas significativas debido a la falta de acceso a mercados internacionales.
A pesar de las expectativas de encontrar un nuevo mercado en China tras un cambio en las relaciones comerciales, este no se ha materializado.
La ausencia de compradores ha llevado a que muchos productores se vean forzados a considerar el cierre de sus operaciones.
Impacto económico significativo
La crisis que atraviesa la industria camaronera no solo afecta a los productores locales, sino que también tiene implicaciones graves para la economía nacional.
Según la Asociación Nacional de Acuicultores de Honduras (Andah), se proyecta que en 2024 habrá una drástica reducción en las exportaciones de camarón, lo que resultará en una pérdida de más de 60 millones de dólares en divisas.
Este impacto no solo compromete la sostenibilidad de los pequeños productores, sino que también amenaza el sustento de miles de familias que dependen de esta actividad.
La industria camaronera de Honduras, reconocida internacionalmente por la calidad de su producto, enfrenta una de sus peores crisis.
Con la esperanza de encontrar una solución, los productores han hecho un llamado al gobierno para que intervenga y busque nuevas oportunidades de mercado que permitan revitalizar esta actividad esencial.

