La Policía Nacional informó en las últimas horas de la captura de un presunto predicador acusado de supuestamente abusar sexualmente de su hijastra menor de edad en San Juan, Intibucá, al occidente de Honduras.
El lamentable hecho ha causado conmoción en la comunidad, que ahora clama justicia para la pequeña, que ha resultado muy afectada por esta situación.
La detención la ejecutaron elementos de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), asignados a la Unidad Departamental de Policía Número 10 (UDEP-10) de Intibucá.
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Así le dio el sedante a la menor
De acuerdo con las investigaciones preliminares en el caso, este presunto predicador le suministró alimentos a la menor, en los cuales habría contenido una sustancia que la dejó mareada y profundamente dormida.
Al despertar, la niña manifestó que sentía fuertes dolores de cuerpo, lo que llevó a sus familiares a denunciar y que se realizara una evaluación médico-forense. A través de este estudio se confirmó el abuso sexual.
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Remisión a la Fiscalía
De inmediato, se solicitó la captura preventiva del sujeto, la misma que se desarrolló en el municipio antes indicado. Asimismo, las autoridades ya trabajan en el expediente para sustentar el requerimiento fiscal.
Una vez detenido, al predicador lo remitieron ante la Fiscalía de Turno en el departamento de Intibucá para continuar con el proceso de ley por suponerlo responsable de violación calificada agravada.
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Penas por violación en Honduras
En Honduras, el delito de violación está sancionado en el Código Penal con penas que, por regla general, oscilan entre nueve y trece años de prisión. La condena puede aumentar cuando concurren circunstancias agravantes previstas por la ley.
Si la víctima es una persona menor de edad o el delito se comete con violencia extrema, abuso de confianza, o por parte de un familiar, tutor o persona con autoridad sobre la víctima, las penas pueden incrementarse de forma significativa, conforme a las agravantes establecidas en la legislación hondureña.
En Honduras, gran parte de los casos de abuso sexual contra menores ocurre en entornos donde las víctimas deberían estar más seguras. Es decir, sus propios hogares o el entorno próximo (amigos de la familia, vecinos o parientes).
