Esta semana se viralizó un modelo meteorológico que mostraba un supuesto huracán que afectaría la costa del Golfo de México a mediados de junio.

Las imágenes eran impactantes, pero no había razón para entrar en pánico. Se trataba de un “huracán fantasma”.

Este tipo de fenómeno aparece en casi todas las temporadas de huracanes, especialmente al principio.

Lo que ocurre es que un modelo climático usualmente el GFS o modelo estadounidense lanza una predicción extrema que, con el tiempo, termina por desvanecerse.

Aun así, esas primeras imágenes se vuelven virales y alarman a miles de personas en redes sociales.

Un modelo que ve huracanes hasta en las sombras

El responsable de la alerta esta vez fue el Sistema de Pronóstico Global (GFS), operado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Este modelo es conocido por su sensibilidad para detectar tormentas tropicales a largo plazo, aunque muchas veces esas amenazas nunca se concretan.

El modelo GFS mostró desde el domingo una posible tormenta o huracán categoría 1 en el Golfo para el viernes 13, justo en su típico período de “tormentas fantasma”.

¿Por qué ocurre esto? Porque el GFS fue diseñado con una característica que lo hace reaccionar rápidamente ante condiciones mínimas para una tormenta tropical.

Esa sensibilidad, según explican los expertos, tiene sus ventajas: aunque puede lanzar muchas falsas alarmas, rara vez se le escapa una tormenta real.

De hecho, durante la temporada 2024, el GFS fue el más certero al predecir la intensidad de los ciclones, aunque fue superado por los modelos de Europa (ECMWF) y Reino Unido (UKM) al trazar las trayectorias de las tormentas con más de cinco días de anticipación.

¿De dónde surgen estos “fantasmas”?

El Caribe occidental, especialmente frente a Centroamérica, es una de las zonas donde el GFS suele “ver” huracanes que nunca llegan.

Esto se debe a un fenómeno natural conocido como la corriente ciclónica centroamericana, una zona donde convergen humedad y vientos ideales para la formación de tormentas. Ahí, cualquier nubecita puede parecer el inicio de un huracán... al menos para este modelo.

Según Alicia Bentley, experta del Centro de Modelado Ambiental de la NOAA, la clave para entender estos errores es saber cómo funcionan los modelos.

El GFS lanza un solo pronóstico (determinista), mientras que los especialistas prefieren usar pronósticos por ensamblaje, que combinan múltiples resultados y ofrecen un panorama más completo.

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No creás todo lo que ves en redes

Los meteorólogos no se basan en un solo modelo para hacer sus predicciones. Usan todo lo que tienen: modelos deterministas, modelos por ensamblaje, datos satelitales y observaciones del terreno. Esa combinación es lo que les permite emitir alertas con mayor precisión.

Así que, si ves que alguien publica un mapa con un huracán en camino dentro de 10 días, tomalo con pinzas. Lo más probable es que sea otro “fantasma” del GFS. En lugar de alarmarte, lo ideal es seguir los pronósticos oficiales del Centro Nacional de Huracanes o de instituciones acreditadas.