Una carta abierta del diputado Rasel Tomé dirigida al coordinador general del Partido Libertad y Refundación (Libre), Manuel Zelaya Rosales, cuestiona el modelo de conducción del partido y exige una renovación estructural tras los resultados de las elecciones generales del pasado 30 de noviembre, donde la candidata Rixi Moncada no superó a sus contrincantes del Partido Liberal y Nacional.
Tomé, quien se identifica como un militante con trayectoria dentro de Libre, reconoce el papel histórico de Zelaya en la fundación del partido y en la resistencia posterior al golpe de Estado de 2009.
No obstante, advirtió que los liderazgos y estructuras deben evolucionar para responder a las nuevas realidades políticas del país.
La carta califica los resultados electorales —en los que la candidata presidencial Rixi Moncada obtiene hasta ahora el 19.30 % del sufragio— como un “llamado de atención” que obliga a una autocrítica rigurosa.
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Aunque menciona la injerencia externa del expresidente estadounidense Donald Trump a través de redes sociales, Tomé sostiene que atribuirle toda la responsabilidad al factor externo sería un “acto de autoengaño” que impediría corregir errores estratégicos internos.
Como advertencia regional, el documento cita el caso del Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia, señalando que el caudillismo y la personalización del poder provocaron el colapso de un proyecto que llegó a tener más del 60 % de respaldo popular.
Ese proyecto político "ha sufrido un colapso que lo ha llevado a una representación parlamentaria mínima", advierte.
Rasel Tomé denuncia descontento interno
Según la carta, ese mismo riesgo amenaza a Libre si no se gestiona una sucesión de liderazgo y se permite la pluralidad interna.
El actual diputado enumera casos concretos de descontento interno, entre ellos permitir la participación de Isis Cuéllar, en Copán bajo la bandera del partido. También la marginación de dirigentes como Rafael Sarmiento en Olancho; Rodolfo Pastor de María y Campos y Silvia Ayala, en San Pedro Sula; y Oved López en Francisco Morazán.
A su juicio, estos ejemplos evidencian la falta de canales democráticos para el disenso y un modelo que “rechaza la crítica, reprime la renovación y castiga a quienes cuestionan las decisiones de la cúpula”.
En uno de los pasajes más contundentes, el dirigente asegura que existe una “mayoría silenciosa” dentro del partido —incluidos líderes de base, alcaldes y diputados— que comparte estas preocupaciones, pero teme represalias internas.
“Su liderazgo fue clave; pero el tiempo de guardar silencio llegó a su fin”, sostiene, al tiempo que afirma que la lealtad al proyecto político no debe confundirse con obediencia ciega a una persona.
Finalmente, la carta concluye que, incluso si el costo de hacer pública esta postura fuera la expulsión del partido, el autor la asumiría “con honor”, reiterando que el texto no busca dividir, sino advertir sobre la erosión interna del proyecto político. “No es un acto de traición —subraya— sino un acto de lealtad suprema al futuro del Partido Libre y a la esperanza del pueblo hondureño”.
Enfatiza que "es la hora de los nuevos liderazgos. Es hora de que la militancia y la dirigencia se levanten, no contra un hombre, sino contra la inercia que nos conduce al abismo".
La dirigencia de Libre no ha emitido, hasta el momento, una reacción oficial al contenido de la carta.
Los resultados de Libre
Hasta la última actualización del Consejo Nacional Electoral (CNE), la candidata de Libre, Rixi Moncada, logró 618,448 votos, con el 99.40% de las actas escrutadas.
A nivel del Congreso Nacional, el partido podría llegar al Poder con 35 representantes, mientras que el Partido Nacional tendría 50 diputados y el Partido Liberal 40.
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