Durante una enfermedad, mantener la masa muscular es clave para afrontar la recuperación, pues la pérdida de músculo puede debilitar al organismo.

El médico internista colombiano Richard Suárez explicó que algunas enfermedades pueden acelerar la pérdida de músculo debido a cambios metabólicos e inflamatorios.

Suárez indicó que, en condiciones normales, muchas personas se preocupan por bajar de peso, aumentar músculo o evitar ganar grasa.

Sin embargo, durante una enfermedad grave, la prioridad cambia porque el organismo entra en un estado de mayor desgaste.

“Y ahí entra el catabolismo. Pero el catabolismo de un enfermo no es el mismo catabolismo de una persona que está en ayuno”, explicó el especialista en cuidados intensivos.

¿Qué es el catabolismo y cómo afecta la masa muscular?

El catabolismo es el proceso mediante el cual el organismo descompone moléculas complejas, como grasas y proteínas, para obtener energía.

Forma parte normal del metabolismo, pero puede intensificarse durante enfermedades graves, infecciones, traumatismos o situaciones de estrés físico.

“El catabolismo de una persona enferma es acelerado, descontrolado y puede terminar afectando. ¿Por qué? Porque compromete la masa muscular”, afirmó Suárez.

El especialista advirtió que perder peso a costa del músculo puede tener efectos negativos en la fuerza, movilidad y capacidad de recuperación.

“Cualquier persona que pierda peso, a expensas de perder masa muscular, está teniendo el peor negocio de su vida”, sostuvo.

Inflamación y mitocondrias también influyen en la pérdida muscular

Suárez explicó que una enfermedad grave puede provocar una respuesta inflamatoria intensa. Aunque esta reacción busca ayudar al organismo a enfrentar una amenaza, cuando se descontrola también puede afectar tejidos y funciones celulares.

Entre las estructuras comprometidas aparecen las mitocondrias, encargadas de producir gran parte de la energía que utilizan las células. El músculo contiene una elevada cantidad de estas estructuras.

“La mitocondria cuando se da cuenta que bajó el flujo de sangre y la perfusión dice, ‘Ahora gasto menos’. Porque tu cuerpo vino a este mundo a sobrevivir”, expresó.

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Según el médico, una menor perfusión, más inflamación y mayores fallas orgánicas pueden reducir la actividad muscular y favorecer el deterioro físico.

“Finalmente lo que sucede es que entre más fallas orgánicas, más inflamación, más afectación mitocondrial, más inactividad muscular”, concluyó el especialista.

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