La titular de la Secretaría de Defensa, Rixi Moncada, reafirmó que la construcción de la megacárcel en Mocorón, en el departamento de Gracias a Dios, continuará como estaba previsto, ya que es una decisión tomada por el Consejo Nacional de Defensa y Seguridad (CNDS).

La funcionaria hondureña aseguró que este proyecto responde a una estrategia orientada al bienestar común y de las mayorías.

Moncada fue consultada sobre la oposición de los pobladores de La Mosquitia respecto a la construcción de la cárcel, a lo que respondió que esta región ha sido utilizada como un corredor para actividades delictivas.

"Esa oposición hay que delimitarla bien, porque, aunque haya muchas personas de buena fe, existen intereses, y gran parte de la zona ha sido usada para el crimen organizado y el tráfico de drogas", explicó.

La titular de Defensa enfatizó que el Estado tiene la obligación de luchar contra la criminalidad, y subrayó que los intereses de los grupos criminales no pueden prevalecer sobre el bien común. "El Estado quiere actuar con herramientas legales y constitucionales para evitar que el beneficio de unos pocos prevalezca sobre el de la mayoría", añadió.

Moncada también señaló que Honduras necesita más centros penales, especialmente cárceles de máxima seguridad, para realizar labores de prevención, combate y encarcelamiento de células criminales.

Aseguró que la cárcel en Mocorón es una medida necesaria para la desarticulación de la criminalidad organizada, la cual, según su declaración, operaba desde el interior de los centros penitenciarios durante los últimos 12 años.

La funcionaria, quien también es precandidata presidencial del Partido Libertad y Refundación (Libre), reiteró que la construcción de la cárcel es una decisión tomada por el CNDS, sin la cual no se lograría avanzar en la lucha contra las estructuras criminales.

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El jefe del Estado Mayor Conjunto apoya la construcción

Por su parte, el general Roosevelt Hernández, jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas de Honduras, defendió la construcción del Centro de Reclusión de Emergencia (CRE) en Mocorón, calificándolo como una necesidad y una política pública que beneficiará a todos los hondureños.

"Es una medida que trae un bien común a todos los 9 o 10 millones de hondureños", expresó Hernández.

El jefe militar indicó que, aunque los pobladores misquitos han realizado un plantón contra la construcción del centro penitenciario desde hace más de 40 días, actualmente no existe una orden de desalojo. Sin embargo, aclaró que se está siguiendo un proceso.

Protesta de comunidades misquitas

Las comunidades misquitas en Gracias a Dios continúan con la construcción de un campamento en la localidad de Mocorón como medida de protesta contra la construcción del CRE. Estas comunidades se oponen rotundamente al proyecto, argumentando que la construcción de la cárcel sería una invasión a sus tierras, las cuales consideran ancestrales.

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Los pobladores siguen en pie de lucha, exigiendo la suspensión de la obra, que consideran una amenaza a su territorio y su forma de vida.