El dirigente del transporte urbano en Tegucigalpa, Wilmer Cálix, denunció este lunes el secuestro de dos operarios y el robo del bus 'rapidito' número 723, perteneciente a la ruta Anillo Periférico - UNAH - Ulloa - La Sosa, del Distrito Central, capital de Honduras.
En ese sentido, Cálix hizo un llamado a la población para que, en caso de identificar el bus 'rapidito' que fue objeto del robo, informe de inmediato a las autoridades para su pronta recuperación.
Según entrevista de Cálix a La Tarde, de HRN y TSi, el secuestro se produjo en horas de la madrugada y la Policía Nacional logró rescatar al conductor y al cobrador de la unidad, quienes ya se encuentran a salvo.
Sin embargo, la unidad de transporte aún no ha sido localizada.
"Hacemos un llamado a la población: si ven en algún lugar la unidad 723, que recorre el corredor Anillo Periférico-Universidad, por favor, llamen a la Policía Nacional al 911, porque la unidad todavía no ha aparecido", pidió el dirigente.
Un llamado a la conciencia
Cálix insistió en que este bus representa el sustento de una familia y es parte de un compromiso financiero ante la banca.
"Hacemos el llamado a las personas que tengan esa unidad, que por favor no le hagan daño porque es el sustento de una familia y un compromiso que tienen ante la banca", enfatizó.
Asimismo, el dirigente también apeló a la conciencia de quienes se llevaron el bus, exhortándolos a devolverlo. "Hay que ser conscientes y apelar a la conciencia de estas personas que tienen ese bus. Por favor, llamen al 911 o a la Policía Nacional", reiteró.
"Al final, yo creo que Dios puede tocar su mente y su corazón para que sean conscientes y no le pase nada a esta unidad de transporte", concluyó.
El dirigente enfatizó que la Secretaría de Seguridad ha mostrado disposición para apoyar, pero reconoce que la problemática de seguridad es compleja y que la Policía Nacional no logra abarcar todas las situaciones que enfrentan los hondureños.
La problemática de la extorsión en el sector transporte
El secuestro y robo del bus 'rapidito' es un reflejo de la crisis que enfrenta el sector transporte en Honduras, agravada por las extorsiones de las que son víctimas los propietarios de las unidades.
Por lo anterior, Cálix detalló semanas atrás a medios de comunicación que entre enero y julio de 2024, el transporte público ha desembolsado alrededor de 350 millones de lempiras por extorsión a grupos delictivos que exigen pagos por permitir la circulación de los buses.
Y es que los propietarios de las unidades han tenido que abonar entre 40 y 50 millones de lempiras mensuales a al menos cinco organizaciones criminales que operan en el país.
De acuerdo con dirigentes del rubro, estas estructuras imponen pagos semanales a cada unidad que circula en ciudades como Tegucigalpa y San Pedro Sula, situación que ha exacerbado la crisis en el sector.
La situación sigue siendo crítica
En 2023, el sector pagó entre 500 y 600 millones de lempiras en concepto de extorsión, lo que ha llevado a muchos propietarios al borde de la quiebra.
A pesar de los esfuerzos de la Secretaría de Seguridad y la presencia del Ejército en las calles, la extorsión sigue siendo un problema que afecta a los conductores, cobradores y usuarios del transporte público.

