Tras más de una década de espera y dos años de veto por parte del gobierno austríaco, Rumanía y Bulgaria se integraron de forma completa en el espacio Schengen, de libre circulación comunitaria.
Este 1 de enero el ministro del Interior rumano, Catalin Predoiu, y su homólogo búlgaro, Atanas Ilkov, celebraron la eliminación del control en la frontera terrestre entre ambos países, en el paso fronterizo Giurgiu-Ruse.
Los dos países balcánicos, que accedieron a la Unión Europea (UE) en 2007, recibieron en 2022 el visto bueno de la Comisión Europea para entrar en la zona de libre circulación pero tuvieron que esperar al final dos años más por el bloqueo de Austria.
En la medianoche del 31 de diciembre decenas de puestos fronterizos rumanos y búlgaros fueron eliminados, aunque durante los próximos seis meses se mantendrán algunos controles aleatorios.
¿Qué es el espacio Schengen?
Schengen es el nombre de un pequeño pueblo de Luxemburgo, en la frontera con Alemania y Francia, donde se firmaron el Acuerdo de Schengen y el Convenio de Schengen en 1985 y 1990, respectivamente.
Este fue un proyecto intergubernamental entre cinco países de la Unión Europea: Francia, Alemania, Bélgica, los Países Bajos y Luxemburgo.
Se ha ido ampliando gradualmente hasta convertirse en la mayor zona de libre circulación del mundo.
Implica haber creado un espacio sin controles policiales en las fronteras interiores de más de veinte países europeos. Loa ciudadanos pueden pasar de un país a otro con libertad.
Esto implica que sus autoridades solo efectúan controles en caso de amenazas específicas; y estos son armonizados en sus fronteras exteriores conforme a unos criterios claramente definidos.
¿Por qué es importante?
Para superar el veto austríaco, Bulgaria invirtió unos 130 millones de euros en detectores de movimiento, cámaras térmicas, lanchas patrulleras y vehículos todoterreno para vigilar mejor su frontera con Turquía.
Por esa frontera externa de la UE, que está vallada a lo largo de sus 243 kilómetros, pasan unos dos millones de camiones procedentes de Turquía y el resto de Oriente Medio.
Según un análisis del Instituto de Investigaciones Económicas de la Academia de Ciencias de Bulgaria, este país balcánico espera efectos económicos positivos valorados en más de 800 millones de euros al eliminarse los controles en sus fronteras con Rumanía y Grecia.
Los beneficios directos y potenciales serán especialmente importantes para exportadores, importadores, empresas de transporte y también para el sector turístico.
En Rumanía, se esperan beneficios económicos equivalentes al 2 % del Producto Interior Bruto (PIB) y según el analista Adrian Negrescu, solo el sector de los transportistas espera beneficios valorados en unos 2.000 millones de euros. (Con informaciones de EFE)

