La noche del viernes 25 de julio, Brayan Josué Núñez Pineda y Luis Eduardo Cardona Miranda, ambos de 17 años, fueron ejecutados en la colonia La Pradera de San Pedro Sula, en el departamento de Cortés, norte de Honduras.
Ambos cursaban el octavo grado en la jornada de Educación Media a Distancia del Instituto Tecnológico de Administración de Empresas (INTAE).
Según la Policía Nacional, los jóvenes fueron interceptados por supuestos miembros de la Pandilla 18, quienes los habrían confundido con integrantes de la Mara Salvatrucha (MS-13).
Las primeras diligencias policiales indican que las víctimas cruzaron una “frontera peligrosa” para dirigirse a la casa de un compañero, donde planeaban hacer tareas escolares.
Los llevaron a un basurero y los acribillaron
Brayan y Luis iban acompañados de su amigo Adonys Mejía, quien sobrevivió al ataque con heridas graves. Los tres fueron raptados por los supuestos pandilleros y llevados a un basurero del sector, donde les dispararon varias veces.
Brayan y Luis murieron en el lugar, mientras que Adonys fue trasladado a un centro asistencial.
Ante versiones confusas, las autoridades del INTAE aclararon que los jóvenes sí eran alumnos activos de la institución y que no se había asignado ninguna tarea para ser realizada en casas particulares.

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Exigen justicia por los estudiantes asesinados
La trágica muerte de los estudiantes ha generado indignación en la población. Organismos como el Comité para la Defensa de los Derechos Humanos en Honduras (Codeh) han exigido justicia y una mayor protección para los estudiantes hondureños.
Hasta la fecha, Honduras registra 1,330 homicidios en lo que va del año; 190 de ellos ocurridos en el departamento de Cortés, con víctimas en su mayoría hombres jóvenes.
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