Santos Isaac, un hondureño de 56 años, es una de las miles de personas que han sufrido las consecuencias de migrar en busca de mejores oportunidades a través del llamado 'sueño americano', y perdió su mano en esa travesía, pero que ahora, para subsistir, pide dinero en las calles del Distrito Central, capital de Honduras.
Tras el accidente que sufrió en un tren en México, ahora lucha por sobrevivir en su país de origen y pide apoyo al Gobierno y a la población, denunciando la suspensión de su bono de discapacidad.
"Este accidente me pasó en México, me caí del tren", relató Santos, recordando el trágico momento que cambió su vida mientras intentaba llegar a Estados Unidos.
Desde entonces, relató entre lágrimas a noticiero Hoy Mismo, de TSi, su lucha no ha cesado.
"Yo necesito trabajar. Tengo mi carnet de incapacitado, pero el bono que me daban antes ya no me sale. Desde que entró la presidenta (Xiomara Castro), me dicen que no aparezco en el sistema. Antes recibía 7,500 lempiras, luego bajó a 5,000, pero ahora no recibo nada", lamentó.
Una prótesis insuficiente para su labor
Además, a pesar de contar con una prótesis, Santos Isaac, señaló que esta no le permite desempeñarse adecuadamente en trabajos manuales.
"Cuando intento aferrar un fierro o clavar un clavo, se me abre la prótesis. Necesito una que tenga un gancho para poder trabajar bien", expresó con preocupación.
Sin un empleo formal y con limitaciones físicas, Santos se rebusca diariamente en las calles de Tegucigalpa, intentando reunir lo suficiente para mantener a su familia.
"Si paso todo el día, logro hacer entre 150 y 200 lempiras, pero hoy solo llevo 15. Ya es tarde y solo he comido un churrito que me regalaron, lo que sobró", describió con preocupación en su rostro.
Padre, abuelo y cuidador
Santos, padre de nueve hijos y abuelo de 25 nietos, también contó a punto de llorar, que vela por su madre enferma, quien necesita medicamentos debido a la pérdida de su visión.
"No es que quiera andar pidiendo. Yo puedo trabajar, pero necesito ayuda para conseguir una mejor prótesis y que me devuelvan el bono (...). Gracias a las ayuditas que me dan por aquí, puedo darles un bocadito. Mi madre está enferma, para ella compro medicinas, porque ella ya no mira", lamentó.
Un llamado a la acción
Tras relatar su triste historia, Santos hizo un llamado al Gobierno para que revise su caso y le permita recibir nuevamente el bono que le corresponde por su discapacidad, e instó a la solidaridad de la población hondureña.
Su testimonio es un recordatorio de los desafíos que enfrentan miles de hondureños, no solo en el extranjero, sino también al regresar a un país que lucha por brindarles una red de apoyo efectiva.
Migración y sus riesgos
Historias como la de Santos Isaac reflejan una crisis migratoria más amplia. Según datos del Instituto Nacional de Migración (INM), en lo que va del año, 33,223 hondureños han sido retornados al país. La mayoría son jóvenes de entre 10 y 40 años.
Especialistas advierten sobre la creciente vulnerabilidad de los menores no acompañados, quienes representan un segmento significativo en las estadísticas de migración y requieren atención prioritaria.

