Honduras entra oficialmente en el silencio electoral a partir de la medianoche del martes 25 de noviembre, tras concluir los 90 días permitidos para la propaganda política previos a las elecciones generales de este domingo 30 de noviembre.
El período de silencio electoral, contemplado en la Ley Electoral, marca una pausa obligatoria en las actividades partidarias y abre un espacio destinado a la reflexión ciudadana antes de la contienda electoral del domingo.
Durante tres meses, el país estuvo inmerso en caravanas, discursos, jingles y contenido publicitario que recorrió calles, medios y plataformas digitales.
Sin embargo, desde este lunes, todo ese ruido quedó suspendido.
Según el artículo 223 de la Ley Electoral, los cinco días previos a los comicios deben transcurrir sin propaganda de ningún tipo, una medida orientada a proteger la libertad y claridad del votante.
¿En qué consiste el silencio electoral?
El artículo 223 establece con claridad que, durante el silencio electoral, se prohíben las manifestaciones públicas, la propaganda política y la divulgación de resultados totales o parciales de encuestas o sondeos de opinión.
También queda restringida la distribución de cualquier material impreso, audiovisual, electrónico, radiofónico o digital que promueva partidos o candidaturas.
La norma añade que el incumplimiento de estas disposiciones será sancionado con multas equivalentes a 40 salarios mínimos, aunque otras interpretaciones del marco sancionatorio advierten que las multas pueden alcanzar hasta 50 salarios mínimos, es decir, cerca de un millón de lempiras.
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Con ello, el Consejo Nacional Electoral (CNE) busca disuadir prácticas que interfieran en la libre decisión del votante.
Además, el organismo electoral habilita mecanismos de denuncia para que cualquier ciudadano reporte violaciones al silencio, siempre que aporte evidencia verificable del hecho.
¿Qué está permitido y qué no?
Aunque la prohibición es estricta, la ley permite una excepción relevante: los candidatos pueden difundir o presentar sus programas de gobierno siempre que no soliciten el voto de manera directa.
La diferencia entre informar y hacer campaña es sutil, por lo que el CNE mantiene vigilancia permanente para detectar acciones que sobrepasen ese límite.
Por otro lado, quedan totalmente prohibidas las caravanas, concentraciones partidarias, mítines, uso de altoparlantes, colocación de afiches o calcomanías, y cualquier tipo de propaganda en medios de comunicación o plataformas digitales.
También se bloquea la difusión de encuestas, estudios de opinión o proyecciones electorales.
Un respiro para reducir tensiones y proteger el voto
Así las cosas, el silencio electoral no busca censurar, sino reducir las tensiones previas a los comicios y ofrecer a la ciudadanía un ambiente sereno para evaluar su decisión.
Durante este período, las autoridades esperan minimizar los roces entre activistas y evitar confrontaciones que puedan alterar la tranquilidad de la jornada electoral.
Es, además, un momento para reenfocar la atención del electorado: pasar del ruido partidario a la reflexión individual del voto, de las caravanas al criterio propio, y de la propaganda al análisis informado.
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La campaña concluyó, pero el proceso democrático continúa hacia las elecciones generales del domingo, y este intervalo permite que cada hondureño piense su voto sin interferencias.
Trascendentales elecciones en Honduras
Honduras se prepara para unas elecciones cruciales el próximo 30 de noviembre de 2025, en las que más de cinco millones de ciudadanos están convocados a votar para definir al nuevo presidente de la República, así como a 298 alcaldes y 128 diputados del Congreso Nacional.
Las autoridades electorales han subrayado la importancia de este proceso, que renovará los principales cargos de la administración pública.
En la contienda presidencial participan cinco candidatos: Salvador Alejandro Nasralla, del Partido Liberal; Nasry Juan Asfura, del Partido Nacional; Rixi Ramona Moncada, de Libre, y Jorge Nelson Ávila, por el Pinu-SD.
Mientras tanto, Mario Rivera Callejas, del Partido Demócrata Cristiano de Honduras (PDCH), aparece en la papeleta presidencial, pero el domingo 23 de noviembre anunció que declinó de su candidatura para unirse a las filas del presidenciable Salvador Nasralla.
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