Silva Paola Cac Morales, una joven guatemalteca de Río Azul, en Uspantán, Quiché, falleció el 9 de agosto después de ser mordida por una serpiente barba amarilla (también conocida como terciopelo o fer-de-lance).

La joven, de 22 años, estaba a punto de salir de su vivienda para buscar leña cuando fue sorprendida por la serpiente, que la mordió en su pie izquierdo.

Aunque fue auxiliada por su familia y trasladada rápidamente al hospital de la zona, su estado empeoró y falleció tres días después.

La muerte de Silva Paola es un recordatorio de los peligros de la fauna local, especialmente en áreas rurales como Río Azul, donde las serpientes son comunes.

Tras su fallecimiento, los habitantes de la comunidad lamentaron su pérdida y expresaron su apoyo a la familia Cac Morales.

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La joven al momento que era auxiliada.

La barba amarilla: una serpiente peligrosa y mortal en Guatemala

La serpiente barba amarilla (Bothrops asper) es conocida por su veneno hemotóxico, que destruye tejidos y afecta la coagulación sanguínea. Su mordedura es muy peligrosa y puede ser mortal si no se recibe atención médica inmediata.

Guatemala, debido a su diversidad geográfica y climática, alberga una variedad de serpientes venenosas, pero la barba amarilla es una de las más letales.

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Serpientes venenosas y no venenosas comunes en Guatemala

Entre las serpientes venenosas más comunes en Guatemala, además de la barba amarilla, se encuentran la cascabel centroamericana, la coral verdadera y la nauyaca.

Por otro lado, existen especies no venenosas como la bejuquilla verde, la boa constrictor y la culebra ratonera, que no representan riesgo para los humanos. La diversidad de serpientes es una característica destacada del país debido a sus ecosistemas tropicales.

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