Tras luchar por su vida, Sindy Suárez falleció la noche del lunes 13 de julio en el Hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula, Cortés, luego de resultar gravemente herida durante un ataque armado ocurrido en su pulpería ubicada en la aldea El Bálsamo, municipio de El Progreso, Yoro.
El hecho violento ocurrió la noche del sábado 11 de julio, luego de una interrupción del servicio de energía eléctrica en la zona.
Según las investigaciones preliminares, sujetos armados ingresaron al negocio familiar y dispararon contra Sindy Suárez; su padre Rubén Suárez, de 69 años, dueño de la pulpería; y su nieto, Ian Rodríguez Suárez, hijo de Sindy.
Producto del ataque, el menor sufrió heridas de gravedad y fue trasladado a un centro asistencial de El Progreso, donde posteriormente perdió la vida la misma noche del sábado.
Mientras tanto, su madre y abuelo fueron remitidos al Hospital Mario Catarino Rivas debido a la gravedad de sus lesiones. Sin embargo, la noche del lunes el centro hospitalario confirmó el fallecimiento de Sindy Suárez.

Deuda económica
La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) mantiene como principal línea investigativa que el ataque habría sido motivado por una deuda económica.
Capturan a supuesto homicida de Ian y su madre
Tras el crimen, agentes de la Policía Nacional capturaron al principal sospechoso identificado como Manuel Antonio Gómez.
Durante el operativo, las autoridades decomisaron un arma de fuego tipo escopeta, que presuntamente habría sido utilizada durante el ataque.
Además, la Policía aseguró una camioneta en la que, según las investigaciones, el sospechoso se habría movilizado hasta el lugar donde ocurrió el hecho.
Acusación
El detenido enfrentará un proceso judicial por los delitos de asesinato en perjuicio de Sindy Suárez y su hijo Ian Rodríguez Suárez, además de tentativa de homicidio contra Rubén Suárez, quien también resultó herido durante el ataque.
El Código Penal de Honduras, en su artículo 193 sobre el delito de asesinato, establece penas de prisión de 20 a 25 años cuando una persona causa la muerte con circunstancias como alevosía o ensañamiento.
Asimismo, cuando existe precio, recompensa o promesa remuneratoria, la pena puede aumentar de 25 a 30 años.
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