En el actual contexto global , donde la crisis climática exige acciones concretas, la agroindustria azucarera de Honduras ha dejado de ser vista únicamente como un gigante económico para consolidarse como un referente de gestión ambiental . Lo que antes se entendía solo como molienda y producción, hoy es un modelo de conservación que protege los recursos naturales de la nación. Este compromiso no es circunstancial, sino una prioridad estratégica . Al respecto, Gerardo Guillén , director ejecutivo de la A sociación de Productores de Azúcar de Honduras ( APAH ), enfatiza la visión del sector: "Nos tomamos el tema del cuidado del medio ambiente muy en serio. Para nosotros es una de las políticas top que siempre estamos cuidando". Agroindustria azucarera: un pulmón verde en los valles Bajo esta premisa, el sector ha logrado desmitificar el i mpacto de los cultivos industriales . Actualmente, la agroindustria custodia y protege 12,000 hectáreas de bosque reforestadas . Estas áreas actúan como pulmones activos que regulan el microclima y sirven como reservorios hídricos esenciales , asegurando que la producción no comprometa el agua de las futuras generaciones. Este equilibrio ambiental convive con una operación técnica de alto nivel que abarca 56,000 hectáreas de caña. La eficiencia en el uso de la tierra permite que el sector no solo cuide el entorno, sino que impulse la economía nacional, representando el 1.3% del Producto Interno Bruto (PIB). El impacto humano del 'oro dulce' La sostenibilidad también tiene un rostro humano. El sector es un motor de empleo masivo , generando 200,000 puestos de trabajo entre directos e indirectos. Esta cadena de valor dignifica la mano de obra hondureña y se extiende hacia una proyección social profunda . A través de programas de salud y educación integral, la i ndustria beneficia directamente a 385,000 personas , transformando las comunidades rurales en polos de desarrollo. En términos comerciales, la calidad del azúcar hondureño permite exportar el 30% de la producción total, lo que se traduce en una entrada de 100 millones de dólares anuales en divisas . Este flujo financiero es vital para la estabilidad de la moneda y la competitividad del país en mercados internacionales. Es así que la agroindustria azucarera demuestra que la producción a gran escala y la protección del medio ambiente pueden -y deben- caminar de la mano. Al priorizar el cuidado del entorno y el bienestar social , este sector se posiciona como el orgullo de una Honduras que produce con conciencia, endulzando el camino hacia un futuro sostenible para todos VEA TAMBIÉN: Honduras y Alemania: La evolución hacia programas de desarrollo integral