El proceso electoral al que hemos sido convocados más de seis millones de hondureños ha dejado expresado claramente que nuestro país está polarizado y quizás sin muchas posibilidades de llegar a consensos por la falta de compromiso de la clase política.

Tristemente, nuestra Honduras se encuentra bajo una incertidumbre y un estado de precariedad institucional que tiene en entredicho nuestra democracia.

Encima de dicho entorno de adversidades, rescatamos una obra que nos une y que mueve las fibras más profundas de nuestros sentimientos, porque es una causa noble e igualmente justa: la Teletón.

Teletón es servicio

Esta noche se inaugura la jornada más grande de solidaridad a la que estamos convocados los hondureños, con la meta de recaudar 77.5 millones de lempiras que serán utilizados para financiar el mantenimiento de los centros de la Teletón a nivel nacional.

Esos fondos se destinarán, asimismo, a la ampliación de los servicios que son puestos a disposición de nuestros semejantes que sufren distintos tipos de discapacidad.

“Teletón es Servicio”. En esta frase se encierra todo el significado de la labor humanitaria que desarrolla la red de los centros de atención que funcionan en Catacamas, Choluteca, San Pedro Sula, Santa Rosa de Copán y Tegucigalpa.

Bajo este lema se llevará a cabo la enorme jornada que inicia esta noche y que se prolongará por 27 horas, a fin de canalizar las aportaciones de la población, de organizaciones sociales y de la empresa privada que cada año se unen para darle más vida al proyecto más noble, humano, sincero y generoso: la Teletón.

La mayor parte de los ingresos en los establecimientos de atención de Teletón corresponde a niños y jóvenes que presentan alguna limitación de tipo motor, aunque el porcentaje de adultos discapacitados que acuden para recibir ayuda también se ha mantenido en crecimiento.

Han pasado 38 años desde que se realizó la primera edición de la obra de fe y de amor de mayor significado en el país. En casi cuatro décadas, se ha cultivado lo que se cosechó. 

La semilla filantrópica sembrada por el presidente de la Fundación Teletón, el señor José Rafael Ferrari, ha dado sus buenos frutos y ha continuado de la mano del licenciado Rafael Enrique Villeda y el grupo de buenos hombres que le acompañan en esta cruzada.

En todo este tiempo se ha mantenido la esperanza para los pacientes con discapacidades de diversa naturaleza. La Teletón se ha convertido en el símbolo de solidaridad de los hondureños, pero también es la fuerza del amor y la voz que nos llama a los hondureños a identificarnos con nuestros semejantes.

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