Martir García Lara, un niño hondureño de apenas nueve años, fue deportado recientemente a Honduras luego de ser detenido junto a su padre por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de Estados Unidos.
La decisión ha causado indignación entre docentes y vecinos de la comunidad de South Bay, donde el menor vivía e iba a la escuela.
El menor fue arrestado el 29 de mayo, durante una audiencia migratoria en California, y trasladado al Centro de Procesamiento de Inmigración de Dilley, en el sur de Texas, junto a su padre, Martir García Banegas, de 50 años.
Desde entonces, ambos permanecieron bajo custodia federal hasta su reciente deportación a Honduras.
Según ICE, padre e hijo ingresaron al país de forma irregular el 10 de julio de 2021. Un juez de inmigración ordenó su salida un año después.
Aunque el padre apeló la resolución, esta fue rechazada en agosto de 2023. “Agotaron el debido proceso y no les quedan recursos legales”, indicó un comunicado oficial.

“Me duele que Kevin se haya quedado”
La familia vivía en South Bay, California, y estaba completamente integrada a la comunidad. Martir asistía a la escuela primaria de Torrance, donde cursaba el cuarto grado.
Desde Honduras, donde ahora reside, el niño relató: “Tenía miedo de venir aquí. Quería quedarme allá con mi hermano”.
Su hermano mayor, Kevin, no fue deportado, lo que aumentó el dolor de la separación. “Me duele que Kevin se haya quedado. Ya es mayor, pero todavía me duele”, dijo el padre, visiblemente afectado.
Maestros y miembros de la Asociación de Padres y Maestros de la escuela en California han expresado su molestia.
“Martir está solo, en un lugar que no conoce, sin sus padres. Solo podemos imaginar cómo se siente”, expresó Jasmine King, presidenta de la asociación, quien pidió ayuda a autoridades estatales y federales para intervenir.
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