El reciente sismo registrado en Colombia el 10 de agosto de 2026 encendió nuevamente las alarmas en la región. Este evento revivió el debate sobre los récords de magnitud de terremotos en América Latina.
Los registros de los organismos sismológicos oficiales permiten aclarar la realidad sobre los sismos más potentes y destructivos del continente desde que se cuenta con registros oficiales.
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Sudamérica: de récords mundiales a eventos de gran profundidad
Chile encabeza la lista global con el terremoto de Valdivia del 22 de mayo de 1960.
Este cataclismo alcanzó una magnitud de 9.5 Mw (Magnitud de Momento) y provocó un tsunami en el océano Pacífico, desastre que dejó entre 1,600 y 2,000 muertos, cerca de 3,000 heridos y dos millones de personas sin hogar.

Por su parte, el 31 de enero de 1906, la frontera costera entre Colombia y Ecuador sufrió un terremoto de 8.8 Mw.
El tsunami posterior causó entre 1,000 y 1,500 fallecidos y destruyó la infraestructura marítima de la zona.
Entretanto, en Perú, el sismo de mayor impacto social fue el de Áncash el 31 de mayo de 1970 (7.9 Mw).
Un alud sepultó la ciudad de Yungay y causó cerca de 70,000 muertes. Sin embargo, el récord técnico del país pertenece al sismo de Arequipa en 2001, con 8.4 Mw.
Por su parte, Bolivia registró el 9 de junio de 1994 un terremoto de 8.2 Mw.
Al ocurrir a 600 kilómetros de profundidad en la Amazonía, no dejó víctimas directas.
Este evento superó en potencia al terremoto de Aiquile en 1998 (6.8 Mw), que causó 105 fallecidos.
Más tragedias en América del Sur
Brasil reportó el 9 de noviembre de 1963 un sismo de 7.6 Mw en Tarauacá, Acre.
Su profundidad superior a los 600 kilómetros evitó daños en la superficie.
Más recientemente, en Venezuela, dos terremotos el 24 de junio de 2026 dejaron la fatal cifra de -hasta la fecha- 6,301 muertos y 73,356 heridos.

En Argentina, el sismo de Mendoza del 20 de marzo de 1861 (7.2 Mw) provocó 6,000 muertes.
No obstante, el mayor registro instrumental en territorio argentino se dio en Recreo en 1892, con 7.5 Mw.
En zonas de menor sismicidad, Paraguay registró en 1989 un evento intraplaca en el Chaco de entre 5.6 y 5.8 Mw.
Mientras tanto, Uruguay tuvo su mayor antecedente el 5 de junio de 1888 en la cuenca del Río de la Plata, con 5.5 Mw.
Centroamérica y el Caribe: alto impacto en zonas pobladas
Ya en el centro de América Latina, los terremotos también dejaron secuelas,: Guatemala sufrió el 4 de febrero de 1976 un terremoto de 7.5 Mw en la falla de Motagua.
La emergencia dejó 23,000 muertos, 77,000 heridos y 1.2 millones de personas sin hogar.
El Salvador registró su mayor magnitud el 13 de enero de 2001, con un sismo de 7.7 Mw.
Dicho desastre provocó desprendimientos en Las Colinas (Santa Tecla), con un saldo de 944 fallecidos y más de 1.3 millones de afectados.

Mientras tanto, Costa Rica tuvo su evento más potente el 22 de abril de 1991 en Limón, con 7.7 Mw y 48 víctimas mortales.
Asimismo, Nicaragua reportó el 2 de septiembre de 1992 un terremoto de 7.7 Mw que generó un tsunami y causó 116 muertes.
Honduras sintió el 28 de mayo de 2009 un sismo de 7.3 Mw en el Caribe, cerca de Isla Roatán.
El evento dejó siete fallecidos, 40 heridos, 130,000 afectados y provocó el colapso del puente La Democracia en El Progreso, Yoro.

El Caribe y Norteamérica no se salvan
Más al norte, en el Caribe, República Dominicana enfrentó el 4 de agosto de 1946 un terremoto de entre 7.7 y 8.0 Mw en Samaná.
El tsunami posterior dejó 2,000 muertos.
Haití registró el 14 de agosto de 2021 un terremoto de 7.2 Mw en la península de Tiburón.
El balance oficial confirmó 2,248 fallecidos y 12,763 heridos.
México sufrió el 7 de septiembre de 2017 un sismo de 8.2 Mw en Chiapas, con un saldo de 102 personas muertas. Esta tragedia recordó los temblores de 1985, que también son recordados como los más mortíferos del país norteamericano.
Panamá reportó el 7 de septiembre de 1882 un terremoto de 7.9 Mw en San Blas, con 250 fallecidos.
Finalmente, Cuba mantiene en sus registros un evento de 7.0 Mw ocurrido el 20 de febrero de 1917 en la zona oriental.

Colombia vuelve a padecer
Las autoridades colombianas consolidaron este 11 de agosto un primer balance oficial tras el sismo del día anterior, confirmando más de 240 personas fallecidas, más de 1,300 heridos y más de 3,200 personas damnificadas.
Los equipos de rescate centran sus labores en la remoción de escombros en los municipios más golpeados de Cundinamarca y Santander, donde varias viviendas e infraestructuras viales sufrieron colapsos severos.
Entretanto, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) desplegó ayudas humanitarias urgentes para atender a las familias que quedaron sin hogar.
La entidad mantiene la alerta amarilla en la región andina y reitera el llamado a la ciudadanía para seguir las indicaciones oficiales, ante las continuas réplicas que se han registrado en las últimas horas.
En tanto, esta tragedia se suma a las de los terremotos más catastróficos en América Latina, entre los que Colombia ya figuraba.
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