El asesinato de Valeria Alvarado Borjas , una joven de 20 años y estudiante de Medicina, continúa generando indignación en Honduras , mientras las autoridades avanzan en las investigaciones para esclarecer las circunstancias de su muerte. Valeria desapareció el pasado 15 de febrero en El Progreso, Yoro, luego de salir a pasear a su mascota. Según las indagaciones, la joven fue interceptada y obligada a subir a otro vehículo cuando regresaba a su casa. Durante varios días se desconoció su paradero hasta que el 22 de febrero su cuerpo fue hallado en estado de descomposición en una zona cercana a una plantación de caña de azúcar en el municipio de San Manuel, Cortés. Lo nuevo en el caso de Valeria Alvarado De acuerdo con los informes preliminares, el cuerpo presentaba tres impactos de bala y fue encontrado con las manos atadas. Estos hallazgos han llevado a los investigadores a profundizar en la hipótesis de que la joven pudo haber sido víctima de un agresor sexual reincidente , aunque esta línea aún no ha sido confirmada por Medicina Forense. El Ministerio Público informó que continúa con una serie de diligencias clave, entre las acciones más relevantes se encuentra el análisis de los teléfonos celulares tanto de la víctima como de los principales sospechosos, con el objetivo de reconstruir los últimos contactos, comunicaciones y movimientos antes y después del crimen. Este procedimiento busca establecer posibles vínculos, identificar a otros implicados y esclarecer la planificación del hecho que ha generado conmoción a nivel nacional. Sospechosos y líneas de investigación Por este crimen hay dos personas vinculadas: Ariel Alexander Boquín Chávez y Dennis Alexander Galván , este último señalado por las autoridades como sospechoso de cometer hechos similares en el pasado. La Dirección Policial de Investigaciones (DPI) sostiene que ambos estarían ligados a estructuras criminales y a delitos como agresiones sexuales, homicidio y robo de vehículos en la zona norte del país. Las autoridades también investigan si los implicados realizaron un seguimiento previo a la víctima. El jefe de la DPI, César Ruiz, explicó que la joven fue privada de libertad y que una de las hipótesis es que los responsables pretendían abusar de ella, como presuntamente habrían hecho con otras víctimas. Sin embargo, aclaró que esta información continúa en proceso de verificación. Otra línea descartada por los investigadores es el secuestro con fines de rescate, ya que nunca se registraron llamadas o exigencias económicas a la familia. Evidencia y proceso El caso cuenta con testimonios, análisis de dispositivos electrónicos y otros peritajes que vincularían a los sospechosos con el crimen. La Fiscalía continúa fortaleciendo el expediente para presentarlo ante los tribunales. Mientras tanto, el cuerpo de Valeria fue entregado a sus familiares, quienes realizaron su sepelio en El Progreso en medio del dolor y el clamor de justicia. El caso ha reavivado el debate sobre la violencia contra las mujeres en Honduras y la necesidad de reforzar las medidas de seguridad, prevención y castigo para los responsables de estos delitos. LEA ESTO: Estos son los nueve hombres más buscados en Honduras; perfil y de qué se les acusa