Ana Cristina era madre de dos niños: un niño de cuatro años y una bebé de seis meses. El domingo, sus hijos quedaron huérfanos, luego que ella fuera asesinada en una masacre que ha dejado consternado al municipio de Silca, Olancho.
“Ya no tiene ese pecho para alimentarla”, dijo con voz entrecortada el alcalde Pablo Paz, mientras confirmaba que una de las víctimas del ataque armado era su tía política, una ama de casa que vivía para sus hijos.
La tragedia, que también cobró la vida de Exar Edulfo Paz Murillo, de 53 años, y Leda Esperanza Paz, de 66, ha generado conmoción entre la población, que hoy clama por justicia y por el fin de la violencia.
Alcalde Pablo Paz: “Silca ya no aguanta más violencia”
El alcalde Pablo Paz, quien además es sobrino de dos de las víctimas y familiar cercano de Ana Cristina, manifestó que la familia entera está devastada y que el pueblo de Silca ya no aguanta seguir enterrando a sus ciudadanos.
“Hoy estamos consternados. Esta masacre ha dejado un vacío enorme. Hemos pasado de ser un municipio tranquilo a contar ocho asesinatos en 60 días. Esto nos duele como familia y como pueblo”, declaró en entrevista al noticiero Hoy Mismo, de TSi.
El edil describió a Ana Cristina como una mujer humilde, dedicada a su hogar, y completamente alejada de cualquier conflicto. “No tenemos problemas con nadie. Esto nos toma por sorpresa, porque ni como familia ni como comunidad esperábamos un hecho tan salvaje”, lamentó.
Una ciudadana americana entre las víctimas de masacre de Silca
Entre las víctimas también se encontraba Leda Paz, quien era ciudadana estadounidense.
Su cuerpo será repatriado a Estados Unidos en los próximos días. Según confirmó el alcalde, la embajada de Estados Unidos ya se ha comunicado con la familia y está manejando el proceso diplomático directamente.
“La familia en Estados Unidos la espera con tristeza. No hay palabras para describir lo que sentimos. Nos duele, nos da rabia, y exigimos respuestas”, agregó.

Violencia en Silca: un muerto por semana, denuncia alcalde
La masacre ha expuesto una dolorosa realidad: Silca, que por años fue un rincón de paz en Olancho, hoy vive bajo el miedo. “En los últimos dos meses llevamos un promedio de un muerto por semana. Ya esto se salió de las manos. Necesitamos que el ministro de Seguridad nos escuche y nos respalde”, señaló Pablo Paz.
El alcalde hizo un llamado urgente al Ministerio Público, a la Policía Nacional y a los entes investigativos del Estado: “Necesitamos trabajo, resultados, investigaciones serias. No más promesas ni comunicados vacíos. Hoy más que nunca el pueblo exige justicia”.
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