El sumergible Titan, operado por OceanGate, sufrió una implosión catastrófica el 18 de junio de 2023 mientras descendía hacia los restos del Titanic, ubicados a casi cuatro kilómetros de profundidad en el océano Atlántico.
La tragedia dejó cinco fallecidos: el empresario y explorador Stockton Rush, el multimillonario británico Hamish Harding, el empresario paquistaní Shahzada Dawood, su hijo Suleman Dawood, de 19 años, y el explorador francés Paul-Henri Nargeolet.
La enorme presión en las profundidades del océano comprimió el casco del sumergible de manera prácticamente instantánea.
Según el relato sobre el accidente, la implosión habría ocurrido en aproximadamente 0,04 segundos, por lo que los ocupantes no habrían tenido tiempo de comprender lo que estaba sucediendo.
“No explotó. La presión del océano lo aplastó en apenas milisegundos”, señala el relato sobre la tragedia.
Implosión del Titan ocurrió tras perder comunicación
El Titan llevaba aproximadamente una hora y 45 minutos de descenso cuando perdió comunicación con el barco de apoyo en la superficie.
Durante los siguientes cuatro días, equipos internacionales desarrollaron una intensa operación de búsqueda mientras los familiares de los pasajeros esperaban noticias.
Las investigaciones posteriores señalaron que la implosión habría ocurrido prácticamente en el momento en que se perdió el contacto con el sumergible.
El accidente también provocó cuestionamientos sobre las características técnicas del vehículo y las decisiones tomadas durante su desarrollo.
Diseño del sumergible Titan ya generaba advertencias
El casco del Titan combinaba materiales que incluían fibra de carbono, cuyo comportamiento bajo ciclos repetidos de enorme presión había generado preocupaciones entre especialistas.
Antes de la tragedia, expertos de la industria ya habían expresado inquietudes relacionadas con el diseño, las pruebas y los estándares de seguridad utilizados por OceanGate.
Otro elemento que llamó la atención fue el uso de un control Logitech similar a los empleados para videojuegos para operar algunas funciones del sumergible, aunque este componente por sí solo no explica la implosión.
“Varios especialistas alertaron de que aquello podía terminar en desastre. Y eso fue exactamente lo que ocurrió”, recoge el relato.
Para algunos, se trató de un accidente extremo; para otros, las advertencias previas convirtieron el caso en una tragedia anunciada.
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