Carlos Humberto Molina Vargas, de 28 años, salió de su casa en su moto como de costumbre el pasado 20 de septiembre. Desde entonces, nadie supo de él. Preocupada, su familia lo reportó como desaparecido en Tegucigalpa, capital de Honduras.
Según sus familiares, el joven realizó un viaje corto, ya que entre sus actividades en la Cruz Roja, donde era voluntario, también trabajaba como motorista.
Tras varios días sin información, las autoridades encontraron el cuerpo del joven. Supuestamente, Molina Vargas habría sufrido un accidente mortal, aunque en el lugar donde lo hallaron no estaba su vehículo.
El lunes 23 de septiembre, sus familiares identificaron el cuerpo en Medicina Forense en Tegucigalpa, donde se les informó que había muerto en un accidente. No obstante, las autoridades investigan el paradero de su motocicleta.
Familiares, amigos y miembros de la Cruz Roja velaron el cuerpo de Carlos Molina el martes 24 de septiembre, rindiéndole un homenaje. Lo recordaron como un ser humano excepcional y comprometido con la institución.
Molina, apasionado por salvar vidas, admiraba a su padre, quien lleva más de 30 años laborando en la Cruz Roja al servicio de los hondureños.

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