¿Alternancia en el poder? Se trata de una lucha por que sea honrada la voluntad mayoritaria expresada por el pueblo hondureño en los comicios del 30 de noviembre. El voto popular se inclinó mayoritariamente por el bipartidismo y en castigo de la administración de Libertad y Refundación.

No reconocer que así se ha escrito la historia de las justas en Honduras es atentar contra la integralidad del proceso comicial, la legitimidad de los resultados y los fundamentos de la democracia y el Estado de derecho.

Porque nuestra democracia se ha debilitado y perdido eficacia en tanto ha recibido un mayor peso de la ideología de izquierda y de posturas autoritarias en el período 2022-2026.

Alternancia en el poder

Y, como es bien sabido, el absolutismo siempre resulta nefasto para la estabilidad y el fortalecimiento de nuestro Estado de derecho cimentado en el poder, el territorio y la población.

En Honduras se ha gestado en los cuatro años recientes un régimen híbrido que combina elementos democráticos y autoritarios. Ha sido un gobierno que ha ejercido una democracia popular, con instituciones políticas que maquillan la realidad de la dominación autoritaria.

Hemos estado los hondureños en medio de un choque entre “derecha e izquierda”. El Poder Popular nos ha guiado por una ideología del socialismo democrático que, por cierto, nunca entendimos.

En suma, nuestra democracia ha ido en declive, en inestabilidad y contaminada por el populismo y la ideologización.

Honduras ha retrocedido hacia el populismo, en lugar de avanzar hacia una democracia participativa. Hemos dado pasos atrás hacia un absolutismo que no nos ha permitido construir una agenda de país.

Por eso mismo es que tenemos que cortarle el paso a los caudillos y dejar que los demócratas tomen el poder en representación auténtica del pueblo.

Es mejor que luchemos por la autonomía de los Poderes del Estado, los liderazgos legítimos y la formulación de un plan de nación que dé respuestas a las necesidades de las mayorías.

La democracia es bienestar común, justicia y progreso económico con equidad social; no es populismo, ni demagogia, tampoco autoritarismo.

Al final, la historia va a recoger si el gobierno entrante no está actuando en consonancia con la administración del Estado de Honduras, una gobernabilidad fuerte y una conciliación sólida para sacar al país de la hondonada.

No deben ser antepuestas las ambiciones desmedidas de grupos de poder a la necesidad de consensuar una visión de país y un plan de nación. ¡Desgracia y causa del colapso de Honduras son los primitivos políticos que han estado y están a cargo de nuestra hibueras!

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