La familia de Ángel Roberto Morales Ponce, un migrante hondureño, de 42 años, vive días de incertidumbre y angustia tras su sorpresiva detención por agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Estados Unidos, en el momento en que se dirigía a un hospital para someterse a una cirugía.

Morales, un migrante hondureño que llegó hace 14 años en busca de un futuro mejor, fue capturado el mismo día en que debía someterse a la cirugía urgente para reconstruir su pie izquierdo, gravemente herido en un accidente laboral.

"Mi corazón se siente acongojado. Me duele ver cómo tratan a mi papá, como si no fuera un ser humano", relató con voz quebrada su hija, Yoselin Morales, al compartir su testimonio en entrevista con noticiero Hoy Mismo, de TSi.

"Él toma cuatro medicamentos diarios para soportar el dolor y ahora está sin ninguno. Su herida sigue abierta, tiene hoyos en su pie, y el riesgo de una infección es altísimo", añadió, con temor de que su salud empeore en el centro de detención donde permanece sin la atención médica necesaria.

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Detenido cuando iba rumbo al hospital

Según Yoselin, el drama comenzó cuando Ángel Roberto Morales Ponce salió de su casa rumbo al hospital para someterse a una nueva cirugía reconstructiva, después de un año de dolorosas operaciones, injertos de piel y meses de hospitalización.

"Iba solo. Me iba a recoger para que lo acompañara, pero a solo tres minutos de su casa, en un semáforo, 20 agentes de ICE lo rodearon y se lo llevaron. Así, sin más, como si no valiera nada", denunció su hija con su voz entrecortada.

En ese aspecto, Yoselin relató que desde entonces, la familia no ha podido ver a Morales. Fue trasladado a un centro de detención en Mississippi, donde apenas pudo llamar para decir que el dolor en su pie era insoportable.

"Dice que le dan unas pastillas de bajos miligramos que no le sirven para nada. Él necesita medicamentos fuertes porque tiene metales, tornillos en su pierna… y ese ardor no lo deja dormir", explicó Yoselin.

Temor a una deportación mortal

De acuerdo con el relato de la joven, el miedo de la familia es que Ángel Roberto Morales Ponce sea deportado a Honduras, donde —según ellos— no tendría acceso a la atención médica que requiere para salvar su pierna… y su vida.

"Si lo mandan a Honduras, puede morir. Allá nadie podrá tratarlo como aquí. Lleva un año luchando con este accidente, está débil, y su pie sigue muy mal (...). tememos que lo deporten porque sabemos cómo está la salud en el país. Mi papá puede morir si llega a Honduras con su pie así.", advirtió con desesperación.

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El caso de Morales es aún más doloroso porque su detención ocurrió cuando está pendiente de resolver un proceso legal por su accidente laboral, pues Yoselin relató que su jefe, según la familia, nunca asumió responsabilidad y trató de sobornarles para que callaran.

"Mi papá nunca imaginó que por ir a ganarse la vida para sus hijas acabaría así… Tres meses estuvo hospitalizado después del accidente, sin que su empleador le ayudara. Y ahora esto", recordó Yoselin, conmocionada.

Un llamado desesperado por justicia y ayuda

"Por favor, ayúdennos. Mi papá no es criminal, no es problemático. Solo quiere vivir, curarse, seguir trabajando como siempre lo ha hecho", suplicó su hija.

La joven también hizo un llamado público a personas de buen corazón que puedan ofrecer apoyo legal y médico para evitar que Morales sea deportado sin la posibilidad de terminar su tratamiento.

"Mis hermanas y yo dependemos de él. Aquí en este país los biles (deudas) no esperan, la necesidad crece… y la salud de mi papá se apaga. No quiero que su pie se infecte más ni que pierda la vida por esta injusticia", concluyó Yoselin con voz cargada de impotencia.

El caso de Ángel Roberto Morales Ponce es un duro reflejo de la vulnerabilidad que enfrentan miles de migrantes hondureños en Estados Unidos, atrapados entre procesos legales, accidentes laborales y la incertidumbre de un sistema migratorio implacable.

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Las redadas migratorias en Estados Unidos

Las autoridades federales desplegaron tropas de la Guardia Nacional en Los Ángeles el pasado domingo 8 de junio, por orden directa del presidente Donald Trump, para contener las protestas surgidas tras las recientes redadas migratorias.

En las que dos hondureños más, sumados a Ángel Roberto Morales Ponce, habrían sido capturados durante estos operativos.

El despliegue se concentra en el complejo federal del centro de la ciudad, especialmente en el Centro de Detención Metropolitana, escenario de disturbios recientes.

Al respecto, Trump advirtió que enviará hasta 2,000 soldados si las autoridades locales no logran restablecer el orden.

En Paramount se registraron los enfrentamientos más violentos, donde agentes usaron gases lacrimógenos y balas de goma para dispersar a manifestantes.

Varios resultaron heridos, entre ellos la periodista Lauren Tomasi.

En tal aspecto, el Consulado de Honduras pidió a sus ciudadanos evitar actos violentos.

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