Luego de más de 3 décadas de la muerte de Pablo Escobar, el temido "Patrón del Mal" y líder del Cartel de Medellín, su familia ha continuado con una vida normal, lejos de Colombia y lejos del narcotráfico, por lo que su hijo mayor, Juan Pablo, ha salido adelante de otra manera.

A Juan Pablo se le conoce también como Sebastián Marroquín y en la actualidad tiene 49 años. El primogénito del extinto narcotráficante es arquitecto, conferencista y autor de libros, y reside en Buenos Aires, Argentina.

Durante años ha destacado por ser una persona completamente diferente a su padre, pues promueve la paz, reconciliación y perdón a través de sus conferencias sobre prevención del delito.

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Juan Pablo nació y vivió sus primeros años en un ambiente plagado de violencia y toneladas de cocaína.

Asimismo, Juan Pablo crea contenido para mostrar las consecuencias reales del narcotráfico, consumo de drogas y la narcocultura que se ha generalizado en los últimos tiempos.

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¿Qué está haciendo ahora?

Ahora, Juan Pablo, o Sebastián, luce como un hombre de mediana edad, con rasgos físicos parecidos a los de su padre. No obstante, lleva una vida de bajo perfil y ha construido una carrera lejos del crimen. Está casado y tiene un hijo.

Además de ser arquitecto, Juan Pablo fundó su propio estudio de arquitectura, que lleva por nombre "Box Arquitectura Latinoamericana". Del mismo modo, lanzó una marca de ropa llamada "Escobar Henao", que incluye muchos mensajes de reflexión.

Sebastián da múltiples conferencias sobre la importancia de tomar buenas decisiones y no caer en la violencia. A su vez, ha participado de múltiples podcast, donde ha revelado mayores detalles de su vida y sabios consejos para los jóvenes.

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Hoy, es un hombre maduro, de familia y que lucha por salir adelante.

Hace tan solo un par de semanas, Juan Pablo lanzó una serie titulada “Dear Killer Nannies: Criado por sicarios”. En el film cuenta cómo fue su infancia y se enfoca en su redención y en cómo eligió un camino completamente diferente al de su padre, Pablo Escobar.

Sus proyectos

En una entrevista, manifestó: "No es una historia que fue creada para glorificar la actividad criminal de mi padre, en absoluto, sino para invitar a otros a que vean que sí es posible cambiar y que sí es posible tomar un camino distinto, muy a pesar de aquel que te dejan trazado tus padres".

Juan Pablo se cambió su nombre legalmente a Sebastián Marroquín tras la muerte de su padre en 1993. La medida fue para escapar de la estigmatización, amenazas y no correr peligro en medio de un ambiente plagado de narcotráfico.

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Juan Pablo es un hombre admirado y no temido como su padre.

A pesar de nacer y pasar sus primeros años en un entorno de violencia extrema y drogas, Sebastián ha usado su historia para educar y promover la paz, desvinculándose del Cartel de Medellín.