La severa sequía que impacta las principales cuencas hidrográficas y distritos agrícolas de Honduras mantiene en debate a las autoridades del Gobierno y especialistas en meteorología, quienes evalúan la viabilidad de aplicar la técnica de estimulación artificial de lluvias al bombardear de nubes con yoduro de plata.

Sobre ello, la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) sostiene conversaciones con expertos internacionales para analizar la factibilidad del proyecto de bombardear las nubes para generar lluvias de forma artificial.

Sin embargo, analistas en gestión de riesgos y meteorólogos aclaran que el éxito del procedimiento depende estrictamente de las condiciones atmosféricas previas.

Condiciones atmosféricas indispensables para el éxito

El meteorólogo e ingeniero químico del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), Jorge Castellanos, explicó que el yoduro de plata no genera vapor ni crea nubes desde cero, sino que actúa como un núcleo de condensación artificial que aglutina las microgotas de agua existentes en la atmósfera.

"El yoduro de plata forma un núcleo de condensación que permite que se le adhieran las gotas más pequeñas de la nube. Sirve como un amarre que junta esas gotitas en una mayor para ganar peso y precipitar", detalló Castellanos en entrevista para el foro Detrás de la Noticia (DDN), de HRN y TSi.

Proceso de como sería 'bombardear' las nubes para generar lluvias.
Proceso de como sería 'bombardear' las nubes para generar lluvias. Foto: HRN con apoyo de IA

Además, el especialista enfatizó que la técnica requiere la presencia previa de formaciones nubosas de gran desarrollo vertical, como las Cumulonimbus o Nimbostratus, además de un pronóstico meteorológico favorable.

"Debemos tener pronóstico de lluvia previo para utilizar la siembra de nubes. Si no tenemos pronóstico, no esperemos agua cuando se haga la inyección. Si hay un pronóstico de 10 milímetros, al hacer la inyección se podría llegar hasta unos 16 milímetros", agregó el meteorólogo.

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Inversión rentable y transición al ciclo de postrera

Por su parte, el experto en gestión de riesgos, Julio Quiñónez, sostuvo que la estimulación atmosférica, o 'bombardear nubes' para crear lluvias, representa una opción viable ante el déficit hídrico histórico que experimentan las represas del Distrito Central y el interior del país.

Sobre ello, Quiñónez destacó la necesidad de aprovechar la transición hacia el ciclo lluvioso de postrera en septiembre.

"Yo no descarto esta posibilidad; es una alternativa y nos podría ser de mucha utilidad. La inversión es algo que el país sí puede pagar. Lo que debemos tener es la certeza de que las condiciones atmosféricas son las adecuadas para que realmente genere beneficio y no se vaya a desperdiciar el dinero", afirmó Quiñónez.

De igual manera, el analista recordó que la escasez atípica registrada durante mayo y agosto obliga al Estado a buscar soluciones complementarias para asegurar el agua potable y la producción agropecuaria.

"Nunca habíamos tenido un periodo seco tan extraordinariamente seco. Si tenemos las condiciones juntas para abastecer nuestros embalses o respaldar el campo, intentémoslo, pero coordinando adecuadamente cada cuántos días se requiere que esté lloviendo", puntualizó.

¿Qué riesgos tendría 'bombardear nubes' para crear lluvias?

Entretanto, la evaluación del bombardeo de nubes con yoduro de plata en el país genera tanto expectativa como cautela entre los expertos, quienes aclaran que la técnica no representa un peligro de toxicidad para la población ni para el consumo de agua.

Al respecto, Castellanos explicó que la concentración del compuesto utilizada en la atmósfera se mantiene muy por debajo del límite ambiental permitido de 50 partes por millón, descartando riesgos para la salud humana y los cultivos.

Sin embargo, los especialistas advierten sobre los serios riesgos climatológicos de aplicar la inyección sin un análisis riguroso de las condiciones del tiempo.

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Castellanos señaló que si el bombardeo coincide con un ingreso masivo de humedad desde el océano Pacífico sobre zonas de altas temperaturas, se podrían detonar lluvias torrenciales atípicas.

Esto provocaría un efecto contraproducente al pasar drásticamente de una sequía extrema a inundaciones en comunidades vulnerables del corredor seco.

Por su parte, Quiñónez enfatizó en la necesidad de coordinar el proyecto con la SAG para evitar pérdidas económicas.

Ambos analistas coincidieron en que bombardear el cielo sin nubes de desarrollo vertical ni pronósticos de lluvia previo significaría desperdiciar la inversión pública, además de recordar que el sector agrícola requiere un plan de inyecciones progresivas durante ciclos de 60 a 90 días para garantizar cosechas efectivas.

Planificación progresiva y prevención de riesgos

Finalmente, los expertos coinciden en que una sola inyección no resolverá el problema hídrico nacional.

Mientras que para abastecer represas una o dos aplicaciones puntuales aportan volumen útil, el sector agrícola demanda una planificación progresiva que cubra ciclos vegetativos de entre 60 y 90 días.

Asimismo, Castellanos advirtió que las autoridades deben evaluar minuciosamente las zonas de aplicación para evitar que la siembra de nubes coincida con precipitaciones torrenciales, lo cual podría desencadenar inundaciones en sectores vulnerables del corredor seco.

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