El costo de la vida para las familias hondureñas abarca necesidades esenciales que superan la compra diaria de comida. Tradicionalmente, la población asocia la canasta básica únicamente con productos como frijoles, maíz, arroz, huevos o café.

Sin embargo, la estructura económica formal del país contempla un conjunto robusto de bienes y servicios no alimentarios indispensables para subsistir.

El Banco Central de Honduras (BCH) determina oficialmente estos componentes a través del Índice de Precios al Consumidor (IPC), indicador técnico que mide la inflación real en el territorio nacional.

A través de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), el BCH expandió la canasta de consumo total de 282 a 405 artículos oficiales.

Esta medición registra de manera fiel las prioridades actuales de los hogares, desglosando el presupuesto en rubros que van mucho más allá de la cocina, contemplados en la canasta básica.

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Vivienda, energía y servicios de primera necesidad

El rubro de alojamiento y servicios públicos representa el segundo peso financiero más alto para los ciudadanos después de la alimentación.

Dentro de este apartado, las autoridades económicas miden el costo real de los alquileres de casas y apartamentos en zonas urbanas y rurales.

Asimismo, esta división incorpora el pago mensual de la factura de energía eléctrica y el servicio de agua potable mediante red pública o cisternas.

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El pago de energía eléctrica también es considerado una necesidad básica en Honduras. Foto: HRN con apoyo de IA.

Por otra parte, el BCH contabiliza los combustibles domésticos obligatorios para la preparación de comidas.

Esto incluye el precio fijado del cilindro de gas LPG de 25 libras, el queroseno y la adquisición de leña, insumo de alto consumo en el interior del país.

Transporte, movilidad y telecomunicaciones modernas

La movilidad colectiva y particular dicta el ritmo de la economía doméstica de los hondureños. La canasta ampliada registra minuciosamente el gasto diario en pasajes de autobuses urbanos, taxis colectivos, buses ejecutivos -o 'rapiditos'- y mototaxis.

Conductores de buses "rapiditos" protestan por congestión vial en  Tegucigalpa debido a obras viales - DIARIO ROATÁN
El pasaje del bus 'rapidito' también está contemplado en la canasta básica ampliada en Honduras. Foto: cortesía.

Además, el indicador incluye la compra de gasolinas (súper y regular), diésel, aceites, lubricantes y servicios esenciales de mantenimiento vehicular.

Por otra parte, las autoridades reconocen la conectividad digital como una necesidad básica contemporánea.

Por tal motivo, el cálculo del IPC añade el pago de planes de telefonía móvil, recargas de saldo prepago, televisión por cable e internet residencial de banda ancha.

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Cuidado personal, salud e higiene del hogar

La estructura de consumo hondureña incluida en la canasta básica integra todos los insumos necesarios para preservar la salud y el aseo diario del núcleo familiar.

En el ámbito de la higiene personal, el BCH fiscaliza el precio de la pasta dental, jabón de baño, champú, desodorante, papel higiénico y toallas sanitarias.

También se añaden al inventario las rasuradoras y los pañales desechables.

Para el mantenimiento de la vivienda, el listado detalla el costo de detergentes en polvo, jabón para lavar platos, cloro, desinfectantes, escobas y trapeadores.

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Jabones, detergentes y desinfectantes también están incluidos en las necesidades básicas de los hondureños: Foto: HRN con apoyo de IA.

En materia de salud, las familias destinan fondos directos para la compra de analgésicos, antibióticos, vitaminas y fármacos recetados para enfermedades crónicas.

El inventario de costo de vida también añade el valor de las consultas médicas generales, los servicios odontológicos y los exámenes de laboratorio clínico.

Vestuario, calzado y herramientas educativas

Finalmente, la canasta básica total del BCH incluye la vestimenta básica requerida para la inserción laboral y social.

Este apartado pormenoriza el gasto en pantalones, camisas, vestidos, ropa interior y calzado formal o deportivo.

Comerciantes de Tegucigalpa listos para vender uniformes
La vestimenta y el calzado también está contemplado en la canasta de gastos ampliados. En este apartado también se incluye la ropa escolar. Foto: cortesía OPSA.

Por último, el sector educativo complementa este gasto con las herramientas indispensables para la formación escolar.

El BCH evalúa las matrículas y mensualidades en diferentes niveles de enseñanza, junto a un listado estricto de útiles que incluye cuadernos, mochilas y uniformes.

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