Durante la noche del martes 24 de marzo se confirmó el fallecimiento de la exprimera dama de Honduras, doña Bessie Watson de Reina, a los 97 años, dejando un inolvidable legado en su familia, amistades y política.
Watson fue primera dama en el periodo 1994-1998, durante el mandato de su también extinto esposo, Carlos Roberto Reina Idiáquez, del Partido Liberal de Honduras.
La honorable dama falleció de causas naturales y diferentes personajes han expresado sus muestras de pesar. Su velorio empezará mañana, jueves 26 de marzo, en la funeraria La Auxiliadora de Suyapa de Tegucigalpa.

Asimismo, la misa de cuerpo presente será el viernes 27 de marzo a las 10:00 de la mañana en la Basílica Menor Nuestra Señora de Suyapa, para posteriormente darle cristiana sepultura en el jardín de paz del mismo nombre.
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Su recuerdo
Durante su función como primera dama de la nación, doña Bessie destacó por su labor social y cercanía con las causas humanitarias en el país. Por tal motivo, se consolidó como una importante e influyente figura en el ámbito público.
Además, se caracterizó por ser una persona con presencia constante y muy cercana con los proyectos de bienestar social.
Su matrimonio con el extinto presidente Carlos Roberto Reina data de 1957, procreando cuatro hijos: Karla Marina, Roberto Antonio (fallecido), Lolita y Florencia Reina Watson. La familia se extendió y ya tenía nietos y bisnietos.

Doña Bessie enviudó el 19 de agosto del 2003, tras el fallecimiento del exmandatario liberal, reconocido por su gran trayectoria como abogado, diplomático y líder político.
Carlos Eduardo Reina, sobrino político de doña Bessie, compartió en sus redes sociales unas sentidas palabras recordando su legado:
"Hoy ha partido mi querida tía, doña Bessie Watson de Reina. Hoy, ante la presencia de nuestro creador, se reúne nuevamente con su amado esposo, mi tío, el expresidente Carlos Roberto Reina.

Juntos fueron ejemplo de una forma de gobernar Honduras con integridad, transparencia y honestidad, honrando una vocación democrática y transformadora que dejó huella en nuestra historia. Su vida, su amor y su legado permanecen".
Su fallecimiento deja un vacio en la sociedad hondureña, política y su familia, quienes la recuerdan como una mujer de temple, elegante y con una enorme vocación de servicio.

