Ennio Rodríguez, director general de la Universidad Fundepos, de Costa Rica, ofreció un análisis sobre las consecuencias de los aranceles impuestos por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a varios países, incluyendo Honduras y otros de América Latina, y destacó que, aunque la medida tuvo efectos globales, la región centroamericana fue menos afectada en comparación con otras naciones.
En entrevista para Detrás de la Noticia (DDN), de HRN y TSi, Rodríguez explicó que los países de América Latina, incluidos Honduras y Costa Rica, experimentaron el incremento arancelario más bajo en términos relativos, con una subida de solo un 10%.
Sin embargo, subrayó que este aumento no será tan perjudicial como inicialmente se pensaba, debido a que otros competidores clave, como los productos de Honduras y Costa Rica, también enfrentaron el mismo incremento.

De acuerdo con su análisis, productos tradicionales como el café y el banano hondureños, así como los textiles, no sufrirán un impacto significativo por la imposición de estos aranceles.
"El café de Honduras, el banano de Honduras o los textiles de Honduras no van a sufrir como resultado de que otros países tengan aranceles más bajos", indicó Rodríguez, enfatizando que el verdadero riesgo no radica en estos aranceles de 10% impustos por Trump, sino en las consecuencias que pueden generar sobre la economía estadounidense y, por ende, sobre la economía global.
Recesión y desaceleración económica global: ¿amenaza real?
Por otro lado, el análisis del Rodríguez también tocó un tema crítico: la posibilidad de una recesión en Estados Unidos y cómo esta podría desencadenar una desaceleración económica global.
Según el experto, una recesión en el gigante norteamericano disminuiría la demanda por productos provenientes de América Latina, afectando directamente las economías de los países más interconectados, como Honduras.
"El impacto es inmediato y directo", señaló Rodríguez. "Si Estados Unidos tiene un resfriado, a nosotros nos puede dar pulmonía", sentenció.
Este efecto, a su criterio, se podría traducir en una desaceleración de la economía en Centroamérica, que depende enormemente del mercado estadounidense.
Consecuencias para familias estadounidenses y la economía global
Además, Ennio Rodríguez también destacó que los aranceles impuestos por Donald Trump también tendrán consecuencias en las familias estadounidenses.
Aunque los aranceles pueden parecer una herramienta para proteger la economía nacional, la realidad es que estos aumentos encarecerán los productos para los consumidores estadounidenses, generando efectos negativos tanto en la inflación como en el costo de vida.
"Este aumento de precios afectará a los consumidores, y no solo a los de otros países. Las familias de bajos ingresos en Estados Unidos serán las más afectadas", indicó Rodríguez.
Guerra comercial: Escenario peligroso para la economía mundial
Mientras tanto, Rodríguez hizo un llamado de alerta sobre las posibles consecuencias de una guerra comercial a gran escala, que podría desencadenar una recesión mundial similar a la de hace 100 años.
En este escenario, la economía global podría sumirse en una profunda crisis, como ocurrió en la década de 1930, cuando las tarifas arancelarias contribuyeron a la Gran Depresión.

El analista advirtió que la escalada de tensiones comerciales podría tener consecuencias mucho más graves de lo que inicialmente se prevé. "Una guerra comercial nos pondría en un escenario de pobreza global".
"Si los aranceles se utilizan para nuevas negociaciones bilaterales, los efectos pueden ser más limitados, pero si se desata una guerra arancelaria, la economía mundial sufrirá", concluyó.
Diversificación de mercados: Una estrategia clave
A medida que las tensiones comerciales se intensifican, Rodríguez instó a los países de Centroamérica a diversificar sus mercados y no depender exclusivamente de Estados Unidos.
A su juicio, los países de la región deben replantear su estrategia económica y fortalecer el mercado común centroamericano, que ha sido relegado por diversas razones políticas y de infraestructura.
"Es momento de volver a revalorizar el mercado centroamericano, que hemos dejado de lado por diversas razones. Necesitamos revisar nuestras políticas para fortalecer nuestra integración económica y reducir nuestra dependencia de Estados Unidos", puntualizó.
Afectaciones en los empleos
Por su parte, Liliana Castillo, expresidenta del Colegio Hondureño de Economistas (CHE), alertó sobre el impacto que una posible recesión en Estados Unidos tendría en las economías de la región.
Según Castillo, una desaceleración en la demanda de productos de los países centroamericanos, causada por una menor capacidad de consumo en Estados Unidos, podría desencadenar una caída en la producción y, finalmente, una desaceleración económica en Honduras.
Esto, a su vez, afectaría el empleo, provocando pérdidas laborales y un aumento en la pobreza y desigualdad económica, especialmente en un contexto global interconectado, donde las crisis en ese país repercuten a nivel mundial.
Asimismo, la economista también expresó preocupación por las políticas proteccionistas promovidas por el gobierno estadounidense, las cuales podrían reducir la inversión extranjera en la región.

Esta situación complicaría aún más la ya frágil economía hondureña, dado que Estados Unidos es uno de los principales inversionistas en el país. La falta de acuerdos comerciales y el posible fin de tratados internacionales como el de Centroamérica también representan un desafío, ya que podrían afectar la competitividad y las exportaciones de productos hondureños.
Castillo subrayó que, ante este panorama, los países de la región deben buscar alternativas para diversificar sus mercados y fortalecer sus economías sin depender exclusivamente de Estados Unidos.
Propuso una mayor integración regional, como retomar el mercado común centroamericano, y la necesidad de mejorar la seguridad jurídica y ciudadana para atraer inversión extranjera.
De igual modo, destacó que la falta de incentivos adecuados está llevando a una disminución de la inversión, que actualmente representa solo el 2.6% del Producto Interno Bruto de Honduras, lo que pone en riesgo el crecimiento económico y el empleo a largo plazo.
El Futuro de la economía regional: Reflexiones y desafíos
Finalmente, tanto Ennio Rodríguez como Liliana Castillo coincidieron en que el panorama económico es incierto.
Castillo agregó que las consecuencias de una posible recesión en Estados Unidos serían devastadoras para la región, ya que la caída en la demanda de productos tendría un impacto directo sobre el empleo y el crecimiento económico en los países latinoamericanos.
"La recesión en Estados Unidos disminuiría la demanda de nuestros productos y eso generaría una desaceleración económica", advirtió Castillo.
En este contexto, las economías de Centroamérica, particularmente Honduras y Costa Rica, deberán navegar con cautela y replantear sus estrategias comerciales, tomando en cuenta la volatilidad y los cambios globales.
Los aranceles de Trump
El gobierno de Donald Trump impuso el 2 de abril aranceles del 10% a productos y servicios de Honduras, así como a El Salvador y Guatemala, en los que podría haber consecuencias.
La medida, anunciada por la Casa Blanca, entrará en vigor el 5 de abril con tarifas específicas por país aplicándose el 9 de abril.
Esta decisión busca presionar a los socios comerciales deEstados Unidos para reducir restricciones y fomentar un comercio más justo.
Al respecto, la Casa Blanca defendió la medida, argumentando que los aranceles fortalecerán la economía estadounidense al nivelar el comercio global.
Estudios indican que políticas similares en el primer mandato de Trump ayudaron a relocalizar industrias clave y no generaron un aumento significativo en los precios.

