La migración es una de las realidades más complejas y arraigadas en la sociedad hondureña. Impulsados por la búsqueda de mejores oportunidades, miles de hondureños emprenden un difícil viaje. Sin embargo, un número significativo de ellos regresa al país, a menudo enfrentando el reto de reintegrarse a una sociedad que dejaron atrás. Es en este punto donde la Asociación Hondureña de Instituciones Bancarias (AHIBA) y la banca comercial han asumido un papel crucial, ofreciendo una mano amiga a quienes vuelven. Lejos de ser un simple programa de ayuda, la labor de las instituciones bancarias se centra en empoderar a los retornados. Su apoyo va más allá de lo económico, enfocándose en la capacitación y en la generación de capacidad administrativa para que puedan gestionar de forma efectiva los recursos que han acumulado o los que generarán al emprender nuevos proyectos. Este enfoque busca transformar la experiencia del migrante en una fortaleza, dotándolos de las herramientas financieras y de gestión necesarias para convertirse en agentes de cambio en sus propias comunidades. La visión de este apoyo se sustenta en una perspectiva profunda sobre quién es realmente un migrante. Así lo explicó María Lydia Solano, directora ejecutiva de AHIBA, en el programa El Dato por José Luis Moncada: Aquí debemos de resaltar en este programa, el migrante es un hondureño que le quedó chiquito su comunidad o su país, alguien que sueña con algo más grande en busca de esa oportunidad y por eso llegan a donde llegan, a triunfar, es un hondureño que extraña a su país. 🟢#ElDato | 🗣️“El primer concepto que tenemos en la AHIBA es que tenemos que enseñar quiénes son los migrantes. El concepto que se tenía es que el migrante era un paria, no podía vivir en sociedad en el lugar que había nacido”María Lydia Solano, directora ejecutiva del AHIBA. pic.twitter.com/hCDYOFO9wa— TSiHonduras (@TSiHonduras) August 13, 2025 Esta cita resalta que el migrante no es una persona que fracasó, sino alguien con un espíritu ambicioso y resiliente. Al reconocer este espíritu, los programas de la banca se diseñan para capitalizar su experiencia, su disciplina y su deseo de superación. El objetivo es ofrecer un camino que les permita canalizar esa energía en proyectos productivos dentro de Honduras. En definitiva, la colaboración entre AHIBA y el sector bancario es una respuesta estratégica a una problemática nacional. Al brindar capacitación financiera y apoyo administrativo, se les está dando a los migrantes retornados no solo una segunda oportunidad, sino las bases para construir un futuro más próspero en su propia tierra, demostrando que su experiencia y su ambición son un valioso activo para el desarrollo de Honduras. VEA TAMBIÉN: La economía hondureña bajo la lupa: Desafíos y percepciones de los periodistas