Las deudas forman parte de la vida financiera de muchas personas y empresas, pero no todas son iguales. Existen deudas buenas, que permiten generar riqueza y alcanzar metas, y deudas malas, que afectan el flujo financiero y no generan ningún retorno.

Conocer la diferencia entre ambos tipos de deudas es fundamental para gestionar correctamente las finanzas y evitar caer en situaciones que comprometan la estabilidad económica a largo plazo.

Luis González, experto en finanzas y asesor de negocios, explicó en entrevista para Univisión las claves para entender la diferencia entre las deudas buenas y deudas malas, destacando cómo pueden afectar tanto a individuos como a empresas.

Según González, "las deudas buenas son aquellas que te ayudan a producir riqueza y generar más dinero, mientras que las malas son las que te sacan dinero del bolsillo, como los gastos cotidianos en los que incurren las personas sin obtener ningún retorno".

Deudas buenas: crear riqueza a largo plazo

Para el experto, las deudas buenas son una herramienta poderosa si se utilizan correctamente. "Generar una deuda sin tener una meta clara, sin la idea de producir más dinero, puede ser el inicio del declive de una empresa o de una persona", afirmó.

Es así que las deudas que se asumen con un propósito definido, como financiar una vivienda, un negocio o la educación, pueden contribuir al crecimiento personal o empresarial.

Como ejemplo, mencionó: “Si consigues una tarjeta de crédito con un interés del 20 o 30%, pero logras vender un producto que costaba 10,000 dólares por 20,000, te has ganado 8,000 dólares”.

En tal sentido, González enfatizó que, al planificar adecuadamente, una deuda puede convertirse en una herramienta para generar ingresos y construir riqueza a largo plazo.

Deudas malas: gastos que perjudican las finanzas

Por otro lado, las deudas malas son aquellas que afectan negativamente el flujo de caja y no producen beneficios. "Las personas muchas veces utilizan la deuda para llegar a fin de mes, pero ese dinero no produce ningún tipo de retorno", explicó González a Univisión.

Un ejemplo claro de una deuda mala es cuando se utiliza una tarjeta de crédito para financiar un viaje que no se puede pagar, lo que obliga a trabajar horas extra solo para cubrir esa deuda.

"Hay personas que dicen que el interés es muy alto, pero no hay nada más caro que perder una oportunidad por no tener dinero", agregó González.

La importancia del refinanciamiento

El experto en finanzas también abordó el tema del refinanciamiento, recomendando aprovechar las bajas tasas de interés cuando sea posible. "Siempre digo que te cases con el precio del producto, pero no con los intereses", afirmó.

Además, explicó que la economía es fluctuante, por lo que es crucial aprovechar los momentos en los que las tasas de interés son favorables para refinanciar una deuda buena. Sin embargo, advirtió que si las tasas suben o se mantienen igual, no se debe proceder con el refinanciamiento, ya que solo se acumularán más intereses.

Evaluación personal de las finanzas

González subrayó que no existe una fórmula mágica para gestionar deudas que funcione para todos, ya que cada persona o empresa tiene una situación financiera única. "Tu bolsillo te dirá lo que puedes hacer y lo que no", explicó.

A modo de ejemplo, mencionó cómo durante la pandemia por covid-19, entre 2020 y 2021, muchas personas recibieron ayudas gubernamentales que terminaron usando en gastos innecesarios.

"Si tienes un buen plan, como un piloto que sabe cuánto combustible tiene, cuántas personas lleva y cuánto peso hay en el avión, podrás llegar a buen destino", dijo González.

Ejemplos de deudas buenas y malas

De acuerdo con expertos en la materia, existe una lista de ejemplos que ilustran las diferencias entre deudas buenas y malas:

10 ejemplos de deudas buenas:

  • Préstamo hipotecario para la compra de una vivienda.
  • Crédito estudiantil para financiar la educación superior.
  • Préstamo empresarial para invertir en un negocio rentable.
  • Financiamiento para mejorar la vivienda, como remodelaciones que aumenten el valor de la propiedad.
  • Préstamo para comprar equipo profesional que genere ingresos (herramientas, maquinaria).
  • Crédito para una franquicia o negocio de bajo riesgo.
  • Financiamiento para un auto utilitario utilizado para trabajo (taxi, transporte de mercancía).
  • Inversión en un curso o certificación profesional que mejore las oportunidades laborales.
  • Préstamo agrícola para aumentar la producción y mejorar la rentabilidad.
  • Crédito para adquirir tecnología que aumente la productividad de una empresa.
  • 10 ejemplos de deudas malas:

  • Uso excesivo de tarjetas de crédito para gastos cotidianos sin control.
  • Préstamo para vacaciones de lujo que no generen retorno financiero.
  • Créditos para comprar ropa o artículos de moda sin una necesidad real.
  • Financiamiento para un auto de lujo que se deprecia rápidamente.
  • Préstamo para entretenimiento o eventos que no aportan beneficios financieros.
  • Deudas por gastos médicos no planificados, cuando no se cuenta con un seguro adecuado.
  • Préstamo para bodas o fiestas costosas que superan las posibilidades económicas.
  • Compra de gadgets tecnológicos caros que pierden valor rápidamente.
  • Líneas de crédito rotativas con tasas de interés elevadas y solo se cubren pagos mínimos.
  • Préstamo para cubrir otras deudas sin una estrategia clara para reducir el endeudamiento.