Los discursos son confrontativos y no de exposición de propuestas, pero especialmente la “narrativa” de los líderes y dirigentes del Partido Libertad y Refundación (Libre), es ideologizada, radical y hasta violenta.

El ambiente previo a la consulta popular del año entrante se ha vuelto más conflictivo, luego de la decisión abrupta de la presidente, Xiomara Castro, de denunciar el tratado de extradición a Estados Unidos de nacionales señalados por corrupción y narcotráfico, con el pretexto que es utilizado como un instrumento de chantaje e intimidación.

¿Era una decisión preconcebida la eliminación del acuerdo para entregar a hondureños a la justicia estadounidense y, de esta manera, proteger a miembros del “familión” incrustados en el poder y mencionados desde hace varios años de formar parte de redes delictivas?

¿Era esta la razón de los ataques del “gobierno del socialismo democrático” a Estados Unidos, bajo el supuesto de que los norteamericanos fueron complacientes con el fraude y la reelección fraguada en el régimen anterior?

La renuncia del secretario del Poder Legislativo, Carlos Zelaya, confeso de haberse reunido con personajes vinculados con el narcotráfico, y la dimisión solidaria de su hijo, el exsecretario de Defensa, José Manuel Zelaya, parecen confirmar que éste era el propósito de dejar sin efecto la extradición.

Los hondureños no desconocemos que la actividad política está infiltrada por la corrupción y el crimen organizado y que nuestras instituciones han sido secuestradas por los grupos del hampa.

La campaña política y proselitista con motivo de las justas primarias y presidenciales del próximo año, está manchada de nuevo por la opacidad de la hoja de vida de muchos de los aspirantes a cargos de elección popular.

No sólo esto, sino que -por los vientos que soplan- tendrán largo aliento los discursos llenos de descalificaciones, pero ayunos de verdaderas soluciones a nuestros problemas.

¿Hay toda una estratagema para colocar en la primera línea de fuego nuestra relativa estabilidad institucional? ¿Con qué fuerza han resurgido las tesis de la Constituyente, de un lado, y de una dictadura socialista, por otro?

El objetivo debe ser rescatar y consolidar nuestro Estado de derecho. Los hondureños estamos convocados a velar por la transparencia de las elecciones, las limpias reglas de la democracia y, por encima de todo, exigir el adecentamiento de la clase política.

¡Que así sea en la presente etapa histórica en la que tiene que privilegiarse el civismo, y no las intenciones de los grupos que pretenden destruir nuestro país; las propuestas de desarrollo, y no los discursos populistas; la certidumbre, y no la anarquía; y la rendición de cuentas de quienes están en la carrera por el poder! 

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