Para hoy está previsto que el Consejo Nacional Electoral (CNE) defina a cuál de las empresas que han presentado sus ofertas será adjudicado el Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares Electorales (TREP).
El proceso ha estado lleno de discusiones, polémicas y dudas desde que fueron abiertas las ofertas que inicialmente entregaron tres empresas, pero que luego quedaron reducidas a las propuestas de dos firmas, en razón del retiro de una de ellas.
Como se sabe, las compañías calificadas para la última etapa de la adjudicación son Comunicaciones Globales de Colombia, y Smartmatic, una multinacional que ha sido ligada directamente al régimen venezolano.
Justamente por la vinculación de dicha empresa con el 'Socialismo del siglo XXI' es que se asume que el Partido Libertad y Refundación (Libre), presionaría para los efectos de que Smartmatic maneje la plataforma tecnológica de las consultas democráticas del año entrante.
Es un fantasma que no podemos negar que está al acecho y que despierta desconfianza sobre la limpieza de los procesos de verificación de los datos biométricos, conteo de votos y transmisión de los resultados para su divulgación.
Además de los señalamientos que la vinculan con el 'chavismo', Smartmatic ha estado envuelta en escándalos de 'arreglos sobre la mesa', sobornos y flaquezas en sus capacidades para el desarrollo de las plataformas tecnológicas.
Lo que es relevante, al cabo de todo, es que la adjudicación del TREP sea correcta. Está en juego la transparencia, la legalidad y la confiabilidad de las justas comiciales.
No hay que olvidar los asuntos que son esenciales para salvar la credibilidad, certidumbre y confianza de los comicios que deben celebrarse en 2025.
Para nosotros es vital que la decisión de las mayorías tome su verdadera esencia en esta Honduras, donde el Estado de Derecho está debilitado y donde el sistema político basado en la soberanía popular parece haber sido desnaturalizado por la politiquería y las rancias tesis ideológicas.
Una condición indispensable para que el proceso de consulta, tanto primaria como general, sea una manifestación democrática, es que la transmisión de los resultados sea fidedigna, nunca intervenida ni contaminada por los siniestros personajes que siempre realizan sus maniobras para desviar el mandato de los hondureños en las urnas.
Desde nuestra condición de ciudadanos, reclamamos transparencia, legitimidad, credibilidad y autenticidad en la gestión de los comicios. Esto pasa por un conteo cabal de los sufragios, un sistema robusto de transmisión de resultados y una veeduría permanente de todos los sectores.
En nuestra Honduras no debe haber cabida para el fraude ni para la “burla” a la voluntad popular, menos para los planes maquiavélicos dirigidos a destruir los valores del poder que reside en el pueblo. Ahora más que nunca es justificada la demanda por que la democracia sea efectiva e incluyente.

