A sólo 4 días para los comicios generales, en esta casa de radio, no tenemos ya más que un llamado que hacer a los 6 millones de electores habilitados para ejercer el sufragio.

Que sean sólo los valores de la democracia los que permeen al momento de marcar la papeleta. Que sean los valores que enaltezcan nuestro deber, asociados a las aspiraciones por convivir en una sociedad solidaria, igualitaria, fundamentada en el bien común.

De eso es que se trata votar con conciencia y responsabilidad ciudadana. Apostar a través del sufragio, libre y consciente, a la promoción de la solidaridad, como valor de cooperación y apoyo mutuo; a la salvaguardia social de la tolerancia, que no es más que aceptación y respeto frente a las diferencias partidistas que tenemos; pluralismo, para valorar la diversidad de ideas; y participación, que no es más que la activación del ciudadano en la vida pública.

¿Será mucho aspirar a esto? Una colectividad solo será corresponsable con el rumbo que tome un país, con su involucramiento y compromiso activo.

Los políticos no han podido ni podrán ayudarnos a construir un tejido social ni una sociedad justa, en paz y con respeto apegado a la tierra que nos vio nacer. Han sido unos ineptos y unos incapaces de generarle bienestar a la mayoría de los hondureños.

Uno de cada cinco hondureños en el área rural sobrevive con menos de cincuenta lempiras al día. Un 62.9 por ciento de hogares viven en condiciones de pobreza o extrema pobreza. Más de 225 mujeres han sido asesinadas en lo que va del 2025. ¿Como es que el valor de la justicia en democracia, aplicado en el respeto a la vida, a los derechos y a la aplicación imparcial de las leyes, no nos va a obligar como ciudadanos este próximo 30 de noviembre, a ejercer nuestro derecho a votar, pero con conciencia y autoridad?

Miles de hondureños, en indefensión, han estado esperando de nuestra clase política acciones concretas. Pero no porque nadie les haya dado respuesta a sus necesidades y problemas, hay que dejar de creer en el impacto del voto.

Seguiremos teniendo una democracia inacabada, pero creemos, no inservible. El voto, como nuestro mayor valor democrático, tiene que seguir siendo el medio para trabajar en la construcción de una democracia perfectible. Es el voto, por donde lo veamos, la herramienta ciudadana que nos seguirá dando la oportunidad de decidir qué tipo de país queremos.

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