La subida de 5.75 a 6 por ciento en la Tasa de Política Monetaria no termina de convencer en cuanto a sus alcances para contener la inflación.
Personeros del Gabinete Económico han enfatizado en que la disposición busca reordenar las finanzas y evitar una espiral inflacionaria que tenga una incidencia negativa en las metas macroeconómicas del país.
Sectores de opinión pública, sin embargo, le dan una lectura diferente. Estos grupos críticos han avizorado que el incremento en la Tasa de Política Monetaria no va a generar un alivio en el Índice de Precios al Consumidor.
Uno de los efectos que se prevé traerá el ajuste en la Tasa de Política Monetaria es el aumento en los intereses para los préstamos, un golpe más a los hondureños que ya están asfixiados por las deudas al sistema bancario.
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El deslizamiento del lempira respecto al dólar que ya acumula más de 50 centavos en lo que va de 2026; y el incremento acumulado de entre 50 y 60 lempiras en el precio de los derivados del petróleo también son factores que terminan de oprimir al 60 por ciento de la población que es pobre.
Los funcionarios del Banco Central de Honduras proyectan que el año terminará con una inflación dentro del rango de tolerancia, pero hay factores que hacen pensar que este índice ya se salió de control al haber superado el 6 por ciento.
La población carga con la pérdida de al menos 5 por ciento de su capacidad adquisitiva en los meses recientes; encima, el alto costo de vida es un “látigo” para la gente que no tiene empleo, que no posee casa propia y que se encuentra en inseguridad alimentaria.
¿Reflejan las cifras oficiales la realidad cruda que viven los hondureños, presionados por el precio exagerado de los combustibles, de los alimentos y de los servicios?
La inflación es el peor castigo. ¡Vaya si lo saben más de seis millones de hondureños pobres! Estos desafortunados compatriotas forman parte de un millón 700,000 familias que no pueden atender sus necesidades básicas.
¡Así es la realidad, sin medias tintas ni estadísticas interpretadas de varias formas! Honduras es el segundo país del área con la tasa de inflación más alta de Centroamérica y también el país que capta la menor inversión extranjera directa.
El pobre crecimiento económico, el alto endeudamiento, la no llegada de capital extranjero y la pérdida de puestos de trabajo en lugar de crear más plazas laborales, condenan a la población a seguir viviendo en condiciones deplorables.
Lo que necesita Honduras es crecer a tasas promedio de 6 o 7 por ciento, crear 120,000 trabajos anuales, en promedio, y apoyarse en políticas de desarrollo económico, orden financiero y equidad social.
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