Cuando le damos una revisión al Índice de Precios al Consumidor, llama la atención que los sectores de intermediación financiera, el transporte y el comercio son los que siguen reportando mejor desempeño.

En sentido contrario, la agricultura, la pesca y la silvicultura, lo mismo que la manufactura son los rubros que reflejan el menor crecimiento respecto al Producto Interno Bruto (PIB).

El informe del Banco Central, la institución que rectora la política monetaria y cambiaria, muestra que la economía no muestra una buena orientación, en sintonía con la dinámica que debería presentar.

Lo ideal es que exista un balance entre el crecimiento de las actividades que generan recursos para el consumo y el desempeño de aquellos renglones importantes para la producción y la creación de riqueza.

En el primer mes de 2025, la intermediación financiera, las instituciones de pensiones y las compañías de seguros, el transporte, las comunicaciones y el comercio experimentaron una variación positiva de entre 9.7 y 3.5 por ciento.

El comportamiento más pobre lo registran los sectores de agricultura y de manufactura que apenas mostraron una subida de entre 2 y 2.9 por ciento.

Es sustancial que Honduras afiance su desarrollo económico sobre la base de la productividad, sin que esto signifique necesariamente que sean desestimadas aquellas actividades que están dirigidas al puro consumo.

Evidentemente, hay una inversión en las prioridades del país en cuanto al aparato productivo. Y una de las acciones que es necesario facilitar es la llegada de inversión.

A propósito, un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos, dado a conocer en julio de 2024, refiere que el oneroso proceso para obtener dólares, el alto costo del servicio de energía eléctrica y las medidas no arancelarias contra las importaciones son las principales trabas para la inversión en Honduras.

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Ese análisis nos describe llana y claramente como un país con una economía estancada que no ofrece incentivos para el capital nacional y extranjero.

Debemos decirlo como es y sin sesgo: Honduras es un país árido para invertir, hostil para hacer crecer negocios y sin condiciones para producir confianza y tomar ventajas en el mercado.

¡Y pensar que los funcionarios del Gabinete Económico desestiman los indicadores que apuntan que hay una mala gestión económica, porque son tomados como ataques de la oligarquía! Pensamos que esto es ir contra la corriente y no aceptar que no estamos en evolución.  

Es hora de que el Gobierno abandone su discurso con tono de obcecación ideológica. También es tiempo de que los virtuales candidatos presidenciales nos presenten sus planes y nos expliquen cómo van a solucionar los problemas económicos que enfrentamos.

Hay que concertar una política económica integral que privilegie la atracción de capital externo, certeza en las inversiones, seguridad jurídica y equilibrio económico y social.