En medio de una situación extremadamente crítica, sin soluciones integrales a mediano plazo —ni siquiera para atender las necesidades elementales como el abastecimiento de medicamentos e insumos básicos—, el Congreso Nacional aprobó un Proyecto de Presupuesto General 2026 que contempla 29 mil 707 millones de lempiras para la Secretaría de Salud.

Una reformulación presupuestaria coherente con la magnitud de necesidades que hay que cubrir en el sistema sanitario público, pero que con los apenas 189.5 millones de lempiras que se le aumentaron en relación al presupuesto del 2025, no termina de priorizar la Salud sobre otros temas.

El acceso a la salud pública y al sistema de Seguridad Social han enfrentado a través de la historia contemporánea una diversidad de problemas que ningún Gobierno pudo solucionar. Por eso el diagnóstico de nuestro sistema sanitario es reservado.

Desde carencias en equipamiento para los hospitales y centros de salud hasta presupuestos recortados, escasez de medicinas, falta de personal calificado, deficiencias de instrumentos quirúrgicos y tecnología de punta, las insuficiencias son más que delicadas.

De ahí nuestras reservas con el nuevo Gobierno que, pese al incremento, posiblemente se ha quedado corto con el monto del presupuesto asignado a la Secretaría de Salud y al 'comatoso' sistema sanitario público.

Parte exterior de la Secretaría de Salud
De los 444,265.8 millones de lempiras del Presupuesto General 2026 que aprobó el Congreso Nacional, se asignaron 29 mil 707 millones de lempiras para la Secretaría de Salud.

Casi se quedaron en los mismos montos que aprobó la administración de Libre, en un Gobierno en el que la inversión y la sostenibilidad fiscal del sistema no fue una prioridad 'refundacional'.

Los 'refundidores' recortaron 428 millones de lempiras a la partida anual para comprar insumos y medicamentos básicos, mientras aprobaron partidas a Defensa para la compra de 4 helicópteros Airbus a un precio unitario de 11.5 millones de dólares.

Si a través de la reformulación presupuestaria se lograron recortes de más de 30 mil millones en partidas e instituciones burocratizadas, los beneficios directos debieron impactar en sectores como la Salud y la Educación.

Solo así podremos avanzar hacia una salud universal, a partir de la asignación priorizada de los recursos y sin necesidad de recortar los presupuestos ya de por sí insuficientes.

Los países que apostaron por un sistema de salud equitativo tuvieron menos dificultades para alcanzar los beneficios de la prosperidad económica y el bienestar social.

La Organización Mundial de la Salud resalta los beneficios de una mayor inversión en salud en el desarrollo humano sostenible, el crecimiento económico y el bienestar general de una sociedad.

Con apenas un 2% de la población hondureña de la tercera edad con un seguro médico pagado, y con sólo 2 de cada 100 hondureños mayores de 60 años cubiertos por los programas de seguridad social, los mecanismos de financiamiento y de organización de los servicios deben ser suficientes para cubrir a toda la población.

Es hora de invertir más en salud pública y destinar los recursos suficientes para construir un sistema sanitario inclusivo y capaz de responder a las necesidades hospitalarias básicas de la población más vulnerable.

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