Que esta larga y esperada pausa, significativa para el mundo cristiano, no solo sirva para reflexionar alrededor del ambiente de recogimiento que nos convoca.

Más allá de si tenemos la ventura de vacacionar o no —que no es malo si logramos contemplar con entrega, la pasión, muerte y resurrección de Jesús—, que este tiempo especial nos sirva para recargar baterías y enfrentar con determinación y compromiso los grandes e inaplazables desafíos que la nueva institucionalidad constituida tiene inmediatamente por delante.

Mientras estas fechas están impregnadas del profundo sentir de los misterios de la fe, cuando estas fechas pasen el alto precio de los combustibles obligará a las nuevas autoridades a actuar sin más opacidad, improvisaciones y letargos burocráticos. Para eso tiene que ser esta larga y esperada pausa: ¡Recargar baterías y actuar!

Por otro lado, entre 14 mil y 20 mil hondureños están en lista de espera por una cirugía programada en los hospitales públicos del país. Y esos pacientes ya no pueden esperar más.

La crisis sanitaria, configurada en esta bárbara mora quirúrgica heredada y en el intolerable desabastecimiento de medicamentos, ya se tiene que ensanchar. ¡Es la vida y la salud de los pacientes lo que debemos extender!

En cuanto a la Ley de Empleo Parcial, una iniciativa largamente pensada y a través de la cual se esperan generar hasta 500 mil nuevas oportunidades laborales, debe ser aplicada sin más atrasos administrativos. Estamos frente al gran desafío del hacer a partir de la acción.

Por tanto, cargar baterías en esta pausa, y que el nuevo liderazgo nacional tenga claro que transformar el futuro de Honduras comienza con el desafío del hacer, es ponerse ya por fin en acción.

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