El fracaso en la ejecución de las políticas públicas está reflejado en los datos que indican que en los 12 meses recientes el país ha perdido cerca de 4,000 plazas en la economía formal.
La población registrada en el Instituto Hondureño de Seguridad Social descendió de 659,461 a 655,773 para una diferencia de 3,688 afiliados que ya no están cubiertos y que seguramente se fueron al sector informal.
Los funcionarios y portavoces del Gobierno hacen alarde de que Honduras se encamina por el crecimiento económico y la generación masiva de empleo. En realidad, lo que se ha producido es un aumento de la burocracia y de la masa salarial.
El desempleo y la desigualad social
n promedio, la administración Zelaya-Castro ha creado anualmente entre 16,000 y 20,000 empleos, pero en el sector público, para inflar aún más la burocracia, y ha elevado en cinco mil millones de lempiras la asignación destinada a sueldos y salarios.
La generación de empleo es clave para disminuir la desigualdad social y económica en países como Honduras, presionado por la pobreza y por la necesidad de sacar de la postración el aparato productivo.
Ocho de cada diez hondureños que realizan alguna actividad lo hacen en el sector informal y cerca de tres millones se encuentran en inestabilidad laboral, ya sea desempleados, desalentados o subempleados.
Ésta es una condición patética, porque significa un estancamiento en la generación de empleo y una mayor precariedad en los puestos laborales que aún están abiertos.
El desempleo no ha sido aliviado en los diez años recientes. Se mantuvo entre cinco y seis por ciento entre 2013 y 2019, y subió hasta el 11 por ciento en 2020.
Es un fenómeno que impacta a seis de cada diez hondureños que son pobres.
En nuestro país no existen planes dirigidos a crear empleo para 250 mil hondureños que cada año entran en el mercado.
No se ha presentado una salida a quienes buscan desesperadamente un trabajo y no lo encuentran. Hasta hace poco, un promedio de cien mil compatriotas desalentados abandonaba el país con destino a Estados Unidos, justamente para hallar una fuente de ingresos digna.
Seguimos teniendo un mercado laboral excluyente y con significativas debilidades en las relaciones entre el capital y la fuerza de trabajo, a lo que hay que agregar la visión corta y muy politizada del Gobierno respecto a esta temática.
Es un imperativo que nos planteemos respuestas al porqué Honduras ha fracasado en la intención de fortalecer el aparato productivo, atraer capital para abrir plazas laborales, mejorar las condiciones de los trabajadores y facilitar oportunidades para los empresarios.
La creación masiva de empleos en el sector formal de la economía es la fórmula para reducir la pobreza, cerrar la brecha social y derramar bienestar sobre las mayorías relegadas de Honduras.
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