En su homilía de este domingo 5 de octubre el cardenal Óscar Andrés Rodríguez resaltó la importancia que tendrá en la vida de los ciudadanos el proceso de elecciones en Honduras, a realizarse el 30 de noviembre de 2025. El religioso advirtió que la política es una actividad noble cuando se ejerce para servir y buscar el bien común.
“La política es el camino democrático y limpio para llegar al poder, para servir, para amar, para el bien común, pero cuando hacemos de eso una actividad negativa, llena de maniobras sucias, es la morera que hay que plantar en el mar”, expresó.
Esto en alusión a Lucas 17:6, donde Jesús enseña a sus discípulos que si tuvieran fe podrían ordenarle a una morera que se plante en el mar, pero sin ella es una labor imposible, como lograr el bien común a través de "maniobras sucias".
Rodríguez insistió en que el servicio público debe ejercerse con humildad, sin pretensiones ni búsqueda de reconocimientos.
“Somos unos pobres siervos. Hemos hecho lo que teníamos que hacer”, citó, recordando la actitud de la Virgen María ante Dios.
Se aproxima una fecha importante para Honduras
El religioso advirtió que "se aproxima una fecha muy importante para el futuro de Honduras", en relación a las elecciones generales del 30 de noviembre.
Manifestó su esperanza porque "cada uno delante de su conciencia y delante de Dios pueda decirle: 'He hecho lo que tenía que hacer'".
En ese contexto reflexionó sobre la importancia de la fe como respuesta a la incertidumbre y la crisis política. “El miedo es la enfermedad de nuestro tiempo. El antídoto del miedo es la confianza”, señaló.
Explicó que la confianza en Jesús permite superar obstáculos y “arrancar las moreras” que representan instituciones, prácticas o actitudes que frenan el bien común. “Con Jesús todo es posible y sin él nos quedamos a merced a mitad del camino”, enfatizó.
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Un mensaje de esperanza para Honduras
Rodríguez cuestionó la indiferencia y el desencanto que enfrenta la sociedad hondureña, pero recordó que la fe puede desbloquear esas limitaciones.
“Podemos creer verdaderamente en un Dios que no está lejos de ninguno de nosotros y cuya ternura podemos experimentar en nosotros mismos”, aseguró.
Finalmente, llamó a los hondureños a confiar en Dios y en la posibilidad de construir un futuro esperanzador para el país, arrancando de raíz todo lo que impide alcanzar justicia y paz.
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