La comunidad de Rigores, en el municipio de Trujillo, Colón, permanece bajo fuerte resguardo policial y militar tras la masacre que dejó al menos 11 personas muertas, aunque las cifras preliminares podrían aumentar. dijo la Policía, que ha enfrentado dificultades para procesar la escena del crimen.
De acuerdo con versiones preliminares, las víctimas se encontraban reunidas en una iglesia evangélica donde acostumbraban orar antes de salir a trabajar, cuando fueron sorprendidas por hombres armados que abrieron fuego dentro del recinto.
Víctimas estaban reunidas en una iglesia
El ataque ocurrió en la Iglesia Tierra Prometida del ministerio profético Luz de Dios, ubicada en la aldea Rigores.
Según información recabada en la zona, varias personas permanecían sentadas y otras de pie dentro del templo cuando inició la balacera.
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Tras el hecho violento, el lugar quedó con sillas volcadas, mochilas abandonadas y teléfonos celulares esparcidos; evidencia del caos vivido durante el ataque.
Hasta el momento, únicamente tres víctimas han sido identificadas y se presume que serían hermanas.

Cifra de fallecidos sigue bajo investigación
Las autoridades informaron que el número exacto de víctimas aún no ha sido confirmado oficialmente.
Reportes preliminares señalan que entre 13 y 17 personas habrían muerto en la masacre, aunque inicialmente se contabilizaron al menos 11.
La variación en las cifras ocurre debido a que algunos familiares retiraron cuerpos de la escena antes de la llegada de Medicina Forense y del aseguramiento completo del área.
Videos difundidos en redes sociales muestran al menos diez cuerpos dentro del recinto religioso.
Autoridades investigan posible móvil
Equipos de investigación de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas mantienen operativos en Rigores y sectores cercanos para identificar y capturar a los responsables.
Entre las principales líneas de investigación figura una posible disputa relacionada con tierras y control de cultivos de palma africana en la región, aunque esta hipótesis todavía no ha sido confirmada oficialmente.
Las autoridades activaron un “Comando de Crisis” y reforzaron la presencia de agentes policiales, militares y equipos de inteligencia en la zona.
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Temor e incertidumbre entre pobladores
Tras la masacre, habitantes de la comunidad aseguran vivir momentos de miedo e incertidumbre por la violencia registrada en la zona.
La fuerte presencia policial incluye retenes, patrullajes y control territorial en Rigores, así como en Corinto, Cortés, como parte de las acciones para ubicar a los responsables.
Las fuerzas de seguridad afirmaron que las investigaciones continúan y que no descansarán hasta dar con el paradero de los atacantes.

