Este miércoles, desde la chimenea de la Capilla Sixtina, se elevó una columna de humo negro como señal inequívoca de que los cardenales aún no han llegado a un consenso para elegir al nuevo pontífice de la Iglesia católica.

La señal fue observada por miles de fieles congregados en la Plaza San Pedro y millones más alrededor del mundo, quienes siguen con expectativa el desarrollo del cónclave, uno de los rituales más solemnes del Vaticano.

Según establece la constitución apostólica Universi Dominici Gregis, se pueden realizar hasta cuatro votaciones por día, y el proceso puede extenderse varios días si no se logra la mayoría de dos tercios necesaria.

¿Por qué la fumata negra?

En esta primera ronda de votación, ningún candidato alcanzó los 89 votos necesarios para ser proclamado papa, según lo establecido por la constitución apostólica.

A partir de este miércoles, el proceso continuará con el ritmo habitual del cónclave: hasta cuatro votaciones diarias, dos por la mañana y dos por la tarde. Si ninguna de ellas resulta concluyente, las papeletas se queman juntas y la fumata correspondiente suele observarse alrededor del mediodía y al anochecer.

En caso de elección, la fumata blanca aparecerá poco después de las 10:30 a. m. o 5:30 p. m., (6:30 p. m. y 1:30 a. m. hora de Honduras, respectivamente), dependiendo del momento en que se logre la decisión.

Los ojos del mundo seguirán atentos al Vaticano, mientras millones de fieles aguardan con esperanza el anuncio de Habemus Papam.

¿Cómo se realizará el cónclave?

El cónclave es el proceso mediante el cual la Iglesia Católica elige a un nuevo papa. Solo participan cardenales menores de 80 años, quienes se reúnen en la Capilla Sixtina del Vaticano para llevar a cabo la elección.

Antes de comenzar, los cardenales celebran una misa especial y luego ingresan en procesión a la Capilla, donde se pronuncia el tradicional “Extra omnes” para cerrar el recinto y dar inicio al cónclave.

Cada cardenal presta juramento de secreto y compromiso con una elección justa. Posteriormente, se inician las votaciones, que pueden realizarse hasta cuatro veces al día (dos por la mañana y dos por la tarde).

Para que un candidato sea elegido papa, debe obtener una mayoría de dos tercios de los votos. Si no hay consenso, las papeletas se queman con productos que generan humo negro; si se alcanza la elección, el humo es blanco.

Cuando un cardenal obtiene los votos necesarios, se le pregunta si acepta el cargo. Si responde afirmativamente, elige el nombre con el que será conocido como Pontífice. Esta elección es completamente libre y suele tener un significado espiritual o de continuidad con papados anteriores.

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