El caso de Wendy Hernández Reyes, una inmigrante hondureña deportada de Estados Unidos, ha provocado indignación entre activistas migratorios y organizaciones comunitarias, luego de que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) la responsabilizara públicamente por la muerte de su hijo de apenas dos años.

La tragedia ocurrió meses después de que la mujer fuera expulsada del país norteamericano en enero de este año.

¿Cómo murió el hijo de la hondureña?

Según informó The Washington Post, el pequeño Orlín Josué Hernández Reyes falleció en marzo en el condado de Escambia, Florida, mientras permanecía bajo el cuidado de su tío, identificado como Samuel Maldonado Erazo.

Las autoridades estadounidenses detallaron que el menor presentaba múltiples lesiones graves, entre ellas costillas fracturadas, quemaduras y señales de posible abuso sexual.

Wendy Hernández Reyes y su hijo, Orlín Josué Hernández Reyes.

El hombre fue acusado formalmente por asesinato, aunque posteriormente se declaró inocente ante los tribunales.

De acuerdo con declaraciones recopiladas durante las investigaciones, Maldonado Erazo tenía antecedentes de comportamiento violento y presuntamente golpeaba a sus propios hijos con cables y alambres.

ICE responsabiliza a la madre

Tras conocerse el crimen, ICE emitió un comunicado asegurando que Wendy Hernández Reyes “abandonó” a su hijo y que decidió dejarlo al cuidado de “un hombre violento”.

Imagen de cuerpo de nota

Las declaraciones de la agencia migratoria desataron fuertes críticas por parte de organizaciones defensoras de migrantes, quienes cuestionaron que la institución responsabilizara públicamente a la madre tras su deportación.

La hondureña rechazó las acusaciones y aseguró que mientras estuvo detenida pidió ayuda en repetidas ocasiones para reunirse con el menor antes de ser enviada a Honduras.

“¿Cómo iba a abandonar a mi hijo, si era el amor de mi vida?”, declaró Hernández Reyes al medio estadounidense.

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Madre asegura que pidió ayuda

La mujer relató que llegó a Estados Unidos en 2022 en condición de solicitante de asilo.

Sin embargo, a inicios de este año fue detenida en Alabama tras una revisión de tránsito y posteriormente entregada al ICE mediante un programa de cooperación migratoria.

Según su versión, mientras permanecía bajo custodia en un centro de detención en Luisiana insistió ante las autoridades que no quería ser separada de su hijo.

“Les pedí que me ayudaran con mi hijo. Lo necesitaba”, expresó.

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Caso reabre debate migratorio

El caso volvió a poner sobre la mesa el impacto de las deportaciones y la separación familiar en comunidades migrantes en Estados Unidos.

Grace Resendez McCaffery, activista y fundadora del sitio Latino Media Gulf Coast, señaló que la tragedia refleja las consecuencias humanas de las políticas migratorias.

“Esta es la realidad de lo que significa para un niño perder a sus padres”, afirmó.

Actualmente, organizaciones comunitarias y activistas realizan campañas para recaudar fondos y trasladar los restos del menor hacia Honduras.

Mientras tanto, el proceso judicial contra Samuel Maldonado Erazo continúa en desarrollo en Florida.