El arzobispo de San Pedro Sula, monseñor Miguel Lenihan, pidió este domingo 3 de noviembre que 'tiene que terminar' la violencia política en Honduras tras los hechos suscitados ayer sábado, cuando un presunto militante del partido Libertad y Refundación (Libre) apuñaló en el cuello a un simpatizante del Partido Nacional en Langue, municipio del departamento de Valle región sur de Honduras.
En ese sentido, el religioso -en declaraciones tras un evento- precisó que no se puede avalar la violencia política en un país donde hay muchos problemas que aquejan a la población, razón por la que hizo énfasis en que es importante que haya tolerancia.
Además, el obispo irlandés recordó que los políticos comenzarán próximamente sus respectivas campañas políticas de cara a las elecciones de Honduras de 2025, por lo que señaló que mantendrá sus oraciones para que "todos se porten muy bien, con dignidad" y respetando los derechos y pensamientos de los demás ciudadanos.
Por otro lado, Lenihan adelantó que la próxima semana divulgarán un comunicado para 'orientar' a la población en lo que respecta a los próximos comicios.
Iglesia Católica rechaza polarización
De igual forma, el arzobispo de la arquidiócesis de Tegucigalpa, José Vicente Nácher, señaló en la homilía dominical en la catedral San Miguel Arcángel, en la capital, Francisco Morazán, que la sociedad hondureña se ve polarizada 'cada vez más'.
"El corazón de este mundo sin Dios, como no se atreve a decir que no ama por orgullo, lo que hace es no reconocer al otro como digno de ser amado y dice: 'ese no, es nuestro enemigo'. Esto lo vemos a diario en una sociedad cada vez más polarizada", comentó el arzobispo en la homilía dominical.
Es así que el líder religioso rechazó esta polarización en la sociedad e instó a la población a amar a Dios y al prójimo, tal como lo establecen los mandamientos, para lograr la unidad y la salvación.
"Dios, sin nuestro amor, estará más triste, pero sigue siendo Dios; en cambio, al prójimo, si no lo amo, le faltará amor y a mí el amor de él (...). Amándonos entre nosotros mismos conocemos el amor de Dios, porque una humanidad que no conoce a Dios es una humanidad dividida, dispersa, perdida, sujeta a la ley del egoísmo", expresó.

