Un padre y su hijo perdieron la vida de manera violenta tras ser atacados a disparos en el interior de una bodega de café en la aldea Carrizal, municipio de San Sebastián, Lempira, zona occidental de Honduras.
De acuerdo con los reportes de medios locales, las víctimas son Pedro José Lara y su hijo, Pedro José Lara Tábora, ambos originarios del municipio de Cucuyagua de Copán.
Al parecer, ambos estaban dentro de la bodega que sirve para almacenar los sacos de café, cuando de repente aparecieron sujetos armados y les comenzaron a disparar. Debido a la gravedad de las heridas, perecieron de inmediato.

Hasta la escena se hicieron presentes elementos de la Policía Nacional, quienes confirmaron el suceso, acordonaron el perímetro y luego dieron aviso a las autoridades forenses.
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Se desconoce el móvil
Agentes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), recolectaron los indicios en el lugar de los hechos para así comenzar con las indagaciones que lleven a que fue lo que pasó en este sector de Lempira.
Por el momento se desconoce cómo ocurrió el crimen en contra de padre e hijo, así como quienes serían los responsables. Tras quitarles la vida, los autores salieron huyendo del lugar.
Medicina Forense coordinó el levantamiento de los cuerpos para llevarlos a la morgue, para la autopsia y demás proceso de ley. Luego, se coordinará la entrega a sus familiares para el velorio y cristiana sepultura.

El lamentable suceso ha causado consternación entre familiares, amigos y pobladores de las comunidades de San Sebastián, Lempira y Cucuyagua, Copán. Según denuncian, ha habido un aumento en la criminalidad en la zona occidental.
Ola de violencia en Honduras
La violencia en Honduras en 2026 muestra señales de repunte tras varios años de reducción, generando preocupación entre autoridades y expertos.
Datos oficiales indican que en los primeros meses del año se registran más de 610 homicidios, lo que representa un incremento aproximado del 5 % al 6 % en comparación con 2025. Sumado a ello, un aumento en desapariciones y hechos delictivos.
Este comportamiento rompe parcialmente la tendencia a la baja que se había observado desde años anteriores. En ese sentido, mantiene un promedio cercano a seis muertes violentas diarias, evidenciando que el problema sigue siendo estructural.

