En un llamado urgente a la unidad y transformación nacional, monseñor Michael Lenihan , obispo de San Pedro Sula, expresó la necesidad de un cambio profundo en la actitud y la política del país para garantizar un futuro más próspero para los hondureños, por lo que enfatizó en que es necesario erradicar el egoísmo , la avaricia y la corrupción . En entrevista para noticiero Hoy Mismo, de TSi , Lenihan destacó que, más allá de los esfuerzos individuales, es esencial un "cambio en los corazones" de los hondureños para que Honduras pueda superar la pobreza y avanzar en todos los aspectos sociales y económicos. En su análisis sobre la situación económica del país, monseñor Michael Lenihan subrayó que uno de los pasos fundamentales para mejorar las condiciones de vida de los hondureños es la atracción de inversión extranjera. Para lograrlo, destacó la necesidad urgente de mejorar la seguridad , el orden y la eficiencia del sistema policial en Honduras . "Si no hay paz, si no hay seguridad, los inversionistas no vendrán. Podemos hacer mucho, pero esto depende del gobierno", apuntó. El obispo indicó que, para atraer inversiones y reconstruir el país , se debe fomentar un ambiente propicio para los negocios, con un enfoque en el orden y la justicia. Un llamado a transformar los corazones Monseñor Michael Lenihan recordó una frase de los obispos de hace varios años: "Si queremos un continente nuevo, necesitamos nuevos corazones". En este sentido, el obispo enfatizó que un verdadero cambio para el país comienza con un cambio interno , tanto de los ciudadanos como de los políticos . "Si no hay nuevos corazones, no hay políticos nuevos. No hay un Honduras nuevo", aseveró. El obispo subrayó la importancia de erradicar prácticas nocivas como la corrupción, el egoísmo y la avaricia , que, según él, han prevalecido en muchos gobiernos a lo largo de los años. Para Lenihan, la clave para un futuro mejor radica en la necesidad de gobiernos honestos y comprometidos con el bienestar de la población, dispuestos a invertir en educación, salud y el desarrollo social del país. La esperanza como motor del cambio Por otro lado, monseñor Lenihan también aprovechó la ocasión para hacer un llamado a la esperanza, una virtud que, según él, se ha visto opacada por la desilusión y el desencanto de la población. "Hoy en día hablamos mucho de fe y de amor, pero poco de esperanza ", comentó, destacando que el 2025 será un año para reflexionar sobre esta virtud fundamental. "Ser profetas de esperanza significa anunciar que un futuro mejor es posible, con el poder de Dios, con la gracia de Dios , y también con el esfuerzo humano", expresó. En sus palabras, la esperanza debe ser vista como una herramienta poderosa para transformar la realidad del país, y es necesario que tanto los políticos como la población trabajen juntos en este proceso . La importancia de la acción colectiva En sus declaraciones, Lenihan enfatizó que la transformación de Honduras no es tarea solo de los políticos , sino de todos los ciudadanos . "El pueblo tiene el poder de elegir políticos que van a gobernar con honradez este país. El secreto está en nuestra unidad y esfuerzo común para alcanzar un futuro mejor", concluyó el obispo. A medida que se acercan los desafíos del año venidero, monseñor Michael Lenihan instó a los hondureños a no perder la esperanza, recordando que, aunque el camino es arduo, el cambio es posible si se actúa con determinación y responsabilidad .