El papa Francisco, nacido como Jorge Mario Bergoglio, falleció el lunes 21 de abril de 2025 a los 88 años con un patrimonio neto simbólico de apenas 100 dólares, equivalente a unos 2,612.91 lempiras, según el portal Celebrity Net Worth.

El dato, más allá de lo anecdótico, refleja fielmente la vida austera y dedicada al servicio que caracterizó al primer pontífice jesuita y latinoamericano en la historia de la Iglesia católica.

A diferencia de muchos altos jerarcas eclesiásticos que reciben estipendios mensuales —los cardenales del Vaticano, por ejemplo, pueden percibir entre 4,700 y 5,900 dólares mensuales, unos 154,000 lempiras—, los papas no tienen salario.

Una vida marcada por la sencillez

Al asumir el papado, hacen voto de pobreza y renuncian a cualquier acumulación de bienes materiales. El papa Francisco no fue la excepción.

Y es que el sumo pontífice tenía la posibilidad de percibir un salario de unos 340,000 euros al año, equivalente a unos 10.1 millones de lempiras, equivalentes a unos 844,000 lempiras al mes.

Sin embargo, fiel a su vocación jesuita, vivió de forma modesta y rechazó el boato desde el inicio de su pontificado.

Además, se negó a habitar el Palacio Apostólico y prefirió residir en la casa de huéspedes del Vaticano, donde vivió hasta sus últimos días. Esta decisión fue un reflejo coherente de su mensaje de humildad, cercanía y desapego material.

Imagen de cuerpo de nota
El papa Francisco el día que fue electo como sumo pontífice. Foto: EFE.

De tal modo, el papa Francisco murió en paz en su residencia, la Casa Santa Marta del Vaticano, tras un periodo de deterioro de salud que incluyó el tratamiento de una neumonía doble.

Su última aparición pública fue el Domingo de Pascua de Resurrección, el 20 de abril, cuando ofreció su tradicional mensaje de esperanza ante los fieles. Su fallecimiento generó una oleada de homenajes alrededor del mundo, destacando el impacto profundo de su liderazgo espiritual.

Un pontificado transformador

Elegido como el 266º pontífice el 13 de marzo de 2013, tras la renuncia de Benedicto XVI, Francisco adoptó su nombre en honor a San Francisco de Asís, modelo de pobreza y defensa de los pobres.

Durante su pontificado, impulsó profundas reflexiones dentro de la Iglesia sobre temas sociales, ambientales y pastorales.

La encíclica Laudato Si’, centrada en la protección del medio ambiente, se convirtió en uno de sus documentos más influyentes, promoviendo una ecología integral.

Asimismo, promovió una Iglesia más abierta al diálogo interreligioso, a la acogida de migrantes y al acompañamiento de los más vulnerables.

Imagen de cuerpo de nota
El cuerpo del papa Francisco durante su velatorio. Foto: EFE.

Orígenes humildes, visión global

Jorge Mario Bergoglio, desde 2013 conocido como el papa Francisco, nació el 17 de diciembre de 1936 en Buenos Aires, Argentina, y fue el mayor de cinco hijos.

Se graduó como técnico químico antes de entrar a la Compañía de Jesús, y fue ordenado sacerdote en 1969. Ascendió a arzobispo de Buenos Aires en 1998 y fue creado cardenal por el papa San Juan Pablo II en 2001.

Durante la crisis social de diciembre de ese mismo año en Argentina, su liderazgo pastoral se caracterizó por la prudencia, la cercanía al pueblo y una defensa firme de la justicia social.

Estas cualidades forjaron la imagen de un pastor comprometido con los más necesitados, que luego definiría su papado.