Durante el 2026, la Dirección Policial de Investigaciones (DPI) registra 11 casos de autosecuestros en Honduras, situación que ha encendido las alarmas porque cada vez más jóvenes optan por cometer esta infracción con el afán de obtener dinero de manera rápida.
Todos estos casos los han tratado especialistas de la Unidad Nacional Antisecuestros (UNAS), quienes además han identificado múltiples parámetros que llevan a concluir que estas personas buscan afectar precisamente a los familiares.
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Los principales motivos detrás de los autosecuestros en Honduras
Un investigador de la UNAS contó en una entrevista exclusiva a Radio HRN.HN que la relación de estas conductas delictivas, en la mayoría de los casos, es que las personas simulan su secuestro porque necesitan el dinero para pagar deudas.
Sin embargo, destacó que "otros tienen planes de viajar, quieren comprar determinados productos o buscan obtener dinero de sus familiares, ya sea que vivan en Estados Unidos o en Honduras.
Entre los principales que han identificado hasta el momento está el de jóvenes que simulan estar privados de su libertad porque quieren comprar una motocicleta, un nuevo celular, viajar a algún destino u otras circunstancias que resultan "jocosas".
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"La manera de conseguir esos fondos es simulando un secuestro", acotó el experto en la materia. Asimismo, contó que entre los motivos figuran la compra de una motocicleta, viajes, deudas y diversas circunstancias que, en ocasiones, hasta resultan jocosas por las historias que estas personas inventan.

Los protagonistas son en su mayoría jóvenes
Por otro lado, el experto de la UNAS remarcó que la mayoría de personas que realizan estas acciones ilícitas son jóvenes, incluso menores de edad. Por ahora, no se ha identificado algún caso que vincule a un adulto o adulto mayor.
"Estos hechos suelen relacionarse con deudas y con el deseo de conseguir algún artículo, como una motocicleta o un teléfono celular. Hemos conocido casos de personas que simulan su propio secuestro porque quieren comprar una moto o un celular", reiteró.
Sumado a ello, recalcó que, en los casos descubiertos este año, hay un 50% de participación de mujeres y el otro 50% sin varones.
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Los rescates que suelen pedir a sus familiares
En el caso de los autosecuestros, los rescates que los individuos piden a sus familiares suelen ser de cantidades de dinero más accesibles debido a la urgencia que tienen por obtenerlo. Sin embargo, en algunas ocasiones sí han llegado a solicitar millones.
"Hemos registrado solicitudes de hasta un millón o 500 mil lempiras. La cifra que más utilizan ronda los 500 mil lempiras, aunque también piden 200 mil o 300 mil. En general, las cantidades oscilan entre 200 mil y 500 mil lempiras", explicó el especialista a HRN.
Uso de maquillaje, pintura roja y uso de la inteligencia artificial
En casos recientes se ha descubierto que los jóvenes que fingen su secuestro usan maquillaje, pintura roja y hasta inteligencia artificial para manipular fotografías y luego enviarlas a sus familiares como método de presión.
"Últimamente está muy de moda modificar fotografías con inteligencia artificial. En ellas simulan hematomas de diferentes formas en el cuerpo y el rostro, entre otras lesiones.
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En uno de los últimos casos relacionados con inteligencia artificial, además de falsificar o modificar una fotografía, también falsificaron documentos de referencias médicas del Hospital Escuela. Querían hacer creer que, debido a una golpiza, la persona se encontraba hospitalizada en ese centro asistencial", comentó el especialista.
Investigación, despliegue de equipos y desperdicio de recursos
El experto recalcó que este tipo de acciones representa un gasto, tanto para la UNAS, como para el Estado, ya que se despliegan los equipos y se hace el trabajo de manera profesional.
"Realizamos las investigaciones exactamente igual que en cualquier caso de secuestro real, con la implementación de recursos humanos, logísticos y todo lo que eso implica. También representa un esfuerzo para el personal, porque asumimos cada caso con mucha profesionalidad y realizamos las diligencias como si se tratara de un secuestro real", indicó.
Al final, terminan descubriendo que los hechos no ocurrieron como se recibió en la denuncia y se encuentran situaciones diferentes.
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Así es como descubren que se trata de un falso secuestro
El especialista comentó que la experiencia de los investigadores permite identificar cuándo se trata de un caso real y cuándo se trata de una simulación. Esto se suele detectar desde las primeras comunicaciones con sus familiares; allí están los primeros indicios.
"Uno de los principales es que la misma supuesta víctima contesta los mensajes. También recibimos fotografías en las que aparecen personas amarradas, pero existen formas de identificar si las ataduras y la manera en que sujetan a una persona son reales o fingidas", explicó.

Sin embargo, siempre se deben realizar todas las diligencias necesarias para encontrar a la persona. "En algunos casos se nos ha hecho más difícil encontrar a alguien que simula su propio secuestro que a una víctima de un secuestro real. Es complicado localizar a una persona que se está escondiendo, especialmente cuando quien denuncia el hecho también está ocultándose", expresó.
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Es un delito y se puede purgar prisión
El experto recalcó que el autosecuestro constituye un delito en Honduras y quienes lo cometen enfrentan un proceso judicial. El artículo 529 del Código Penal lo tipifica como simulación de infracción inexistente y establece penas de seis meses a dos años de prisión.
Aunque la sanción no parece elevada, el delito deja antecedentes penales y policiales que pueden perjudicar a las personas en el futuro. “Cuando soliciten un trabajo y les pidan sus antecedentes, aparecerá que simularon un secuestro”, explicó la fuente.

Por ello, recomendó a la ciudadanía evitar estas acciones y considerar sus consecuencias. “Aunque la pena parezca baja, los antecedentes pueden afectarles en el futuro”, advirtió.
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