Indignación y molestia ha causado el sorpresivo retiro del párroco y sacerdote colombiano José Álvarez de la parroquia San Juan Bautista de Danlí, El Paraíso, y los feligreses se han unido con acciones para exigir su reintegro inmediato.

Según explicaciones del mismo sacerdote, lo removieron de su cargo luego de brindarle ayuda a otro religioso que lo necesitaba. Al parecer, esto causó descontento a nivel superior y le pidieron la parroquia.

Católicos aseguran que es "injusto"

Ante esta acción, los católicos han manifestado su rechazo a que les cambien su sacerdote, a quien consideran una figura fundamental en la localidad por su labor pastoral y solidaridad.

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El párroco José Álvarez tenía alrededor de dos años frente a la parroquia San Juan Bautista de Danlí.

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"Nosotros miramos esto injusto, no hemos tenido una explicación de por qué de un momento a otro se lo han llevado. Por eso lo que nosotros le pedimos al obispo, con mucho respeto, es que explique y nosotros aceptemos ese porqué", indicó una feligresa en medios locales.

Enfatizó que no es una falta grave como para que le haya costado su cargo. Esto, porque la misma palabra de Dios indica que hay que ayudar al que lo necesita.

"Lo que pedimos es que vuelva el padre José para que siga con los múltiples proyectos que tiene", añadió la ciudadana.

El padre comentó la situación a la feligresía

Hace algunos días, durante una homilía, el padre José Álvarez contó que tenía que entregar la parroquia por disposición del obispo. Allí mismo reveló el motivo detrás de la petición.

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Los feligreses han iniciado con acciones pasivas para que su párroco regrese.

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"Dejaré la parroquia. Monseñor Teodoro, el administrador me ha llamado y me ha dicho que tengo que entregarle la parroquia. Le dije que con mucho gusto yo se la entregaba". Esto en relación al padre Teodoro Gómez Rivera, administrador apostólico de Danlí.

Respeto al obispo

"Los motivos son —como digo yo— falta de diálogo, pero darle de comer a un sacerdote que no tiene dónde quedarse, que no tiene dónde dormir, para un obispo ese es un pecado. Estuve ayudando a un sacerdote que no tenía dónde comer, dónde dormir y que ya próximamente va a viajar a cumplir su misión, y a monseñor Teodoro no le gustó esto", indicó el religioso.

El padre José Álvarez pidió seguir apoyando la parroquia, orar por los sacerdotes, diáconos, diócesis y monseñor Teodoro. A su vez, afirmó que estaba a la espera de una nueva asignación en otro lugar.

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El padre se ha ganado el cariño y respeto de la comunidad.

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