El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, en inglés) mantiene bajo detención indefinida a Ricardo Hernández, un joven futbolista de 18 años de origen colombiano, tras arrestarlo y separarlo de su madre, Liliana Navarrete, en una revisión migratoria.
Su caso generó indignación entre la comunidad migrante debido a que el estudiante carece de registros penales y ya firmó un compromiso deportivo universitario.
Según información de CNN, una detención del ICE frenó sus metas de forma abrupta, ya que la operación fracturó a su familia y congeló su prometedor futuro en el balompié universitario.
El calvario comenzó en marzo, cuando Ricardo y su madre acudieron a una cita programada por correo electrónico por las autoridades migratorias.
Al llegar, los agentes fronterizos los arrestaron y los separaron de inmediato sin dar mayores explicaciones.
"Nos estaban apurando todo el tiempo para decidir si íbamos a pelear el caso o a firmar la deportación, y nos metían miedo", relató Ricardo desde una cárcel en Kentucky.
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Un laberinto de traslados y el sufrimiento de la separación
Conforme lo detallado por CNN desde su arresto, Ricardo pasó por un circuito de ocho cárceles.
El joven enfrentó hacinamiento extremo, compartiendo celdas con hasta 90 personas. Pese al entorno hostil, asegura que su mayor sufrimiento es estar lejos de su mamá.
Durante un fallido operativo de deportación masiva en un aeropuerto, ambos lograron verse a la distancia por unos breves segundos.
"Nos vimos y nos pusimos a llorar, porque ya llevábamos mucho tiempo sin vernos", recordó el joven con evidente sentimiento.
Un juez aprobó un recurso de habeas corpus y liberó a Liliana Navarrete por detención injustificada, pero Ricardo Hernández sigue bajo custodia de ICE de forma indefinida, a pesar de no tener antecedentes penales.
El sueño de un goleador universitario
De acuerdo con CNN, la detención interrumpió una trayectoria llena de esfuerzo.
Al migrar a Estados Unidos, Ricardo caminaba varias millas bajo la nieve solo para entrenar con un equipo local.
Su talento en la cancha dio frutos y ya firmó un compromiso deportivo para jugar el próximo año con el colegio universitario Truman.
"Yo ya había firmado y estaba feliz porque sentía que ya había dado un paso más para llegar a mi sueño", confesó el futbolista.
Por su parte, Kristy Morrow, maestra y activista local, lidera la defensa de la familia junto a la comunidad escolar.
Mediante la plataforma GoFundMe, lograron recaudar más de US$ 50.000 (poco más de L 1.3 millones) para costear la fianza y los abogados.
Para soportar la crisis en el encierro, Ricardo lidera un grupo de estudio bíblico en la prisión y practica su inglés.
Mientras tanto, su meta inmediata es recuperar la libertad para volver a las canchas.
"Ya casi venía la graduación y yo le estoy pidiendo a Dios que me deje estar ahí", concluyó el joven.
Debate en redes sociales
Tras darse a conocer el drama de Ricardo Hernández y su madre, Liliana Navarrete, causó opiniones divididas en internet.
Por un lado, algunos usuarios criticaron su situación legal señalando que "no tenía un estatus legal, o sea, estaba construyendo sueños sobre nada" y que "estaba construyendo un castillo en el aire".
Entretanto, la comunidad hispana volcó su apoyo: "Qué tristeza. Ojalá y Dios tenga muchos y mejores planes para él", comentó una lectora, mientras otros recordaron que "el que es gallo, donde quiera canta" esperando verlo triunfar pronto en el mundo.
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