El sector privado es fundamental para el desarrollo económico y social de cualquier nación. Según el Banco Mundial en 2022, el sector privado contribuye al 90% del empleo formal global, al 60% del PIB mundial y constituye la principal fuente de ingresos fiscales en la mayoría de los países. Esto subraya una verdad innegable: no existe país que haya alcanzado altos niveles de prosperidad y desarrollo sin la activa participación del sector privado. En Honduras, el sector privado es un pilar esencial para la economía. Distribuido entre empresas de diversos tamaños, el sector privado genera el 85% de la inversión nacional, equivalente a 174 mil millones de lempiras, y contribuye con el 86% del Producto Interno Bruto (PIB), sumando 734 mil millones de lempiras. Estas cifras muestran el papel crucial en el crecimiento de la economía nacional y en la mejora del bienestar de los hogares hondureños de las empresas privadas. El impacto del sector privado se extiende más allá de la inversión económica. Las empresas privadas son la columna vertebral del mercado laboral en Honduras, creando el 85% de los empleos asalariados según datos del Instituto Nacional de Estadística. Esta capacidad para generar empleo no solo proporciona ingresos, sino que también fomenta la movilidad social y mejora la calidad de vida de millones de hondureños. Sin embargo, para que el impacto del sector privado sea verdaderamente positivo y sostenible, es fundamental que las empresas continúen mejorando en áreas clave. Es importante que sigan adoptando y manteniendo altos estándares laborales y ambientales, así como promoviendo prácticas transparentes y responsables. Esto ayudará a asegurar que el crecimiento económico vaya de la mano con el bienestar social y la protección del medio ambiente en el país. La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) es otra faceta importante de la participación del sector privado en la sociedad. Con más de 736 millones de lempiras invertidos en proyectos de salud, nutrición, medio ambiente, cambio climático, desarrollo comunitario y emprendimiento, las empresas privadas hondureñas han demostrado su compromiso con el bienestar social y la sostenibilidad. Por tanto, el sector privado no es solo un motor económico, sino también un socio vital en el desarrollo social de Honduras. Su capacidad para generar empleo, impulsar la innovación y contribuir a la sostenibilidad es esencial para construir un futuro más próspero y equitativo para todos. Sin embargo, para lograr un desarrollo integral y justo, es fundamental la colaboración estrechamente con la sociedad civil, la academia y el sector público, ya que solo mediante un esfuerzo conjunto y coordinado podemos asegurar que el progreso económico se traduzca en un desarrollo social equitativo y duradero para todos los hondureños.